Clientes y prescriptores

En mi negocio, nosotros hablamos directamente con las personas que tienen la decisión de contratación. Es decir, que son directamente nuestros clientes. Sin embargo, hay otras muchas actividades que tienen dos tipos de “clientes”. Por un lado, la persona que decide; por otro, la persona que influye en esa decisión.

Muchas veces nos encontramos con el caso de que la persona que decide es inaccesible. Podemos imaginarnos un director general de una gran empresa, que sólo trata con otros directores de grandes empresas. Sin embargo, uno de los escalafones inferiores (su secretaria personal, un director de marketing…) sí que son accesibles y, de hecho, es con ellos con quienes nos relacionamos. Si convencemos a esta gente, el director general tomará la decisión en base a lo que sus subordinados digan.

Otro ejemplo típico es el entorno familiar. Está claro que los juguetes los compran los padres, pero siempre se dejan influenciar por los hijos. Toda la publicidad de juguetes está orientada a los hijos (prescriptores), no a los padres (clientes).

En consecuencia, es muy importante identificar al cliente y al prescriptor. Si son la misma persona, perfecto. Pero si son distintos, tenemos que encontrar al prescriptor adecuado y “venderle” a él nuestro producto o servicio.

 

La venganza de un trabajador despedido

Esta semana he leído una noticia que me ha llamado la atención: ha habido un aumento de denuncias ante la BSA (Business Software Alliance). En estos tres primeros meses del año, las denuncias han aumentado un 27%. Las razones no son que cada vez hay más gente concienciada de que hay que usar software legal, sino en la venganza que se toma el trabajador recién despedido. Se podría resumir en: “tú me despides, pero yo te denuncio”.

Entre el 60% y el 70% de las PYMES españolas utilizan software ilegal. En Latinoamérica, las cifras no creo que sean mejores. Esto quiere decir que la mayoría de las PYMES están en riesgo de recibir una denuncia penal, lo que significaría su desaparición.

No soy un defensor de los derechos de autor ni de los derechos de propiedad intelectual, pero sí que creo que el uso de software ilegal es un problema. Sobre todo cuando hay una solución muy asequible: el uso de software libre. Ahora mismos, este artículo lo estoy escribiendo usando OpenOffice sobre Ubuntu, todo ello en castellano. No he pagado un euro por este software y es 100% legal. Os recomiendo mis artículos sobre informática, para que sepáis más.

Así que os animo a todos a que os planteéis la migración definitiva al software libre. Os ahorraréis un montón de costes y nadie os podrá denunciar por ilegales.

 

Mitos sobre emprendedores

Hace ya mucho que leí este artículo sobre los mitos que rodean a los emprendedores, basado en otro artículo de Guy Kawasaki. Tengo mis comentarios al respecto, así que los voy a compartir con vosotros:

  • Se necesita mucho dinero para montar una empresa. Si lo único que vendes es tu conocimiento o tu tiempo y te haces autónomo, los gastos iniciales pueden ser próximos a cero.
  • Las empresas de capital riesgo son el lugar adecuado para conseguir dinero. Si ya era difícil antes, en los tiempos que corren, lo es todavía más. Sólo consiguen un pequeñísimo porcentaje de empresas financiación de capital riesgo. Lo más fácil es poner dinero propio y el de la gente de tu entorno.
  • La mayoría de los business angels son ricos. Esta me ha sorprendido. No he tenido contacto con ninguno, así que para mí incluso ha sido una novedad.
  • Los bancos no dejan dinero a las empresas de nueva creación. Seguramente esto ha dejado de ser mito para pasar a ser realidad. Ahora no dejan dinero ni a su madre. Me gustaría saber qué dice ahora Guy Kawasaki al respecto. De todas formas, he de reconocer que hace unos meses, el banco me dejó una pequeña suma de dinero que me era indispensable.
  • La mayoría de emprendedores crean sus negocios en sectores atractivos. Los negocios se pueden hacer en cualquier sector. Lo mejor es conocer el sector al que nos vamos a dedicar.
  • El crecimiento de una empresa depende más del talento que del sector. Los datos que da Guy Kawasaki indican que las empresas tecnológicas crecerán más. Sin embargo, no hay que olvidar que es mejor elegir allí donde estaremos más a gusto trabajando.
  • Los emprendedores ganan mucho dinero. Como siempre, las estadísticas se encargan de desmentirlo. Sin embargo, creo que hay que hacer lo posible para cambiar esta tendencia. No estoy hablando de hacerse rico, sino de ganar un buen sueldo. Espero poder convertir este mito en realidad.
  • Comenzar un negocio es fácil. Bueno, crear el negocio, técnicamente es fácil. Esto teniendo en cuenta que en España, el proceso de constitución es una pesadilla. El problema es mantener la empresa a flote.

Como veis, hay mucho mito y poco conocimiento a la hora de crear una empresa. Estoy seguro que esto hace que mucha gente que quisiera montar la suya, se lo piense dos veces, cuando realmente el camino es otro.

 

La vergüenza de la industria cinematográfica en España

Esta semana me he leído una noticia que me ha dejado estupefacto: Las subvenciones al cine español superan ya a la recaudación en taquilla. Es para echarse a llorar. Dicho en otras palabras: entre todos, estamos manteniendo unas empresas cuyos productos no son los que demanda el mercado. Es una distorsión increíble. No tengo palabras para explicar lo que siento.

La inmensa mayoría de empresas, tenemos que llegar a los beneficios por nuestros propios medios, mientras hacienda nos cose a impuestos. Pero estos señoritos y señoritas, ponen la mano y el gobierno les da todo lo que quieren. Está claro que es un canje de favores, pues bien es sabido que la mayoría de la gente del mundo del cine español apoya al partido en el gobierno. Por si fuera poco, las empresas de televisión privadas están obligadas a financiar películas europeas.

Creo que los políticos no saben lo que quiere decir exactamente I+D+i, lo que realmente necesitamos para salir de la crisis airosos y con una mejor competitividad.

En fin, ya sé que no es más que una pataleta y que no va a servir de nada lo que yo diga, pero si no lo decía, explotaba.

PD: Si eres autónomo, manifiéstate el próximo 26 de marzo.

 

Expresiones que una persona exitosa no utiliza

El imaginario común siempre piensa que un emprendedor de éxito es un explotador, alguien sin ningún tipo de escrúpulos que sólo quiere el éxito y el dinero a cualquier precio. Supongo que los movimientos comunistas se han encargado de difundir esta perspectiva. Las empresas del siglo XIX no se parecen en nada a las del siglo XXI, pero aún así se mete a todo el mundo en el mismo saco. Sigue habiendo gente que piensa así, pero son minoría.

Esto viene a cuento de una idea muy preconcebida de las personas de éxito, tanto empresarios como trabajadores: lo (supuestamente) superiores que se creen a los demás. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Aunque no me he encontrado con suficientes emprendedores como para hacer una estadística fiable, me baso en un artículo de Mi carrera laboral en IT. Allí hablan de unas frases que una persona con éxito nunca dice. Como algunas me han parecido muy interesantes, las comentaré:

  • Esa es una pregunta estúpida… ¿Quién decide qué preguntas son estúpidas y cuáles no? Realmente, quien dice esto es un estúpido. Reconozco que a veces, con un cliente, no me atrevo a preguntar según qué, por miedo a que crean que no valgo para el trabajo.
  • Probablemente no tengas tiempo para esto… Si le digo a alguien esto respecto a un proyecto, seguro que se lo toma con muy poco interés, justo lo contrario de lo que quiero.
  • Yo sólo iba a decir… Un defecto típico que muchos tenemos: minusvalorarnos. Las cosas hay que decirlas altas y claras y estar convencido de lo que decimos.
  • No puedo…, Lo intento…, Pero…, Yo espero… Yo las metería en el mismo saco y vienen a decir que no estamos convencidos de lo que hacemos, que no nos vemos capacitados. Yo mismo he pasado por ello, pero cada vez me veo más capaz de todo lo que hago.

Está claro que para tener éxito hay que creer en él y tener sentido común. Si nosotros no estamos convencidos de nuestro potencia, nadie más creerá en nosotros.

 

Motivación vs. Experiencia

Una de mis frustraciones cuando era empleado (y a veces cuando voy a vender mis servicios a otra empresa) es el baremo que utilizan las empresas para contratarte o no. El único parámetro que les interesa es la experiencia: tantos años, tanto vales. Una amiga mía, que luego se hizo empresaria, decía exactamente lo mismo. En cambio, la motivación casi nunca se mide.

Creo que es un error este enfoque. No digo que la motivación tenga que ser la única base de medida, pero sí que se ha de tener mucho más en cuenta. Al cambiar de trabajo, muchos de nosotros hemos querido cambiar de sector o, aún dentro del mismo área, cambiar a otra especialidad. Sin embargo, nos encontramos con una barrera infranqueable: como tenemos experiencia en otra especialidad o sector, no nos quieren, ni que sea para un puesto junior.

No me considero un friki ni un superdotado, pero las tecnologías de la información se me dan relativamente bien. Cuando decidí montar la empresa, me pasé a dedicar a un tema del que no tenía experiencia previa. Ningún empresario me habría contratado para lo que estoy haciendo hace tres años, pero a día de hoy, ya tenemos beneficios. Fue mi socio quien confió en mí ciegamente, sabiendo que podría aprender una nueva tecnología sin problemas.

Así que, ya sabéis, si queréis cambiar de especialidad o incluso de sector, no tengáis miedo por la falta de experiencia. La motivación puede ser igual de importante. Es más, estoy seguro que la motivación es más importante en una empresa la experiencia.

 

Darse a conocer en los bancos

Uno de los actores secundarios de todas las empresas son los bancos. Allí abrimos una cuenta corriente para tener nuestro dinero, hacemos transferencias, recibimos transferencias, pagamos los impuestos, etc. En general, cuanto menos tiempo te quite un banco, más efectivo es. No sé como es el sistema bancario en América (tanto del Norte como del Sur), pero en España, tenemos una sucursal bancaria de todos los bancos habidos y por haber en cada esquina. Esto hace que elegir un banco requiera un tiempo, pero no haya que irse muy lejos para encontrarlo.

Una vez tenemos el banco elegido, hay que darse a conocer en él. En concreto, que el director de la sucursal y los empleados clave sepan quien eres, que tienes una empresa, que has invertido X cantidad de dinero… Para ello, hay que ir con cierta regularidad: a ingresar un cheque, a pedir asesoramiento por cualquier tema o a sacar dinero para pagar. El objetivo de todo ello es muy simple: hay que generar confianza.

El primer beneficio que se saca es que te resuelven los temas más ágilmente. Si un día no puedes ir en persona y llamas por teléfono o envías un correo electrónico, te podrán resolver el problema fácilmente. Incluso me he encontrado personalmente con que me han dicho que no hace falta que firme al instante, que ellos me lo hacían todo y que pasase cuando me fuera bien.

El segundo, y más importante, es a la hora de pedir un préstamo. Me pasó que tenía que pagar un IVA trimestral y no tenía suficiente. Me presenté en el banco con mi problema y salí con un crédito al 0% para pagarlo. No me pidieron nada. El propio director se encargó de resolverlo y eso que tenía mucho trabajo y le venía mal atenderme.

Finalmente, aunque no tengas mucho dinero, puedes acabar convirtiéndote en un cliente “importante”, con todo lo que ello supone. Esto me ha pasado ya en dos bancos: uno a nivel particular y otro a nivel profesional. Ya ni me piden identificación para hacer transacciones: buscan ellos mismos en el ordenador mis datos.

 

La incertidumbre del despido

Hace unos días hablaba con una persona empleada sobre su situación. Su empresa tenía un cliente muy particular, que le traía de cabeza. Incluso veía la posibilidad de que la despidiesen, por quejas del cliente. Yo intentaba dar mi punto de vista y ver si había alguna opción de arreglar la situación con el beneplácito de todos los implicados. En un momento dado, me dijo que vivía con la incertidumbre del despido.

Esto me dio mucho de que pensar. La principal razón que da la gente para seguir de empleado es tener un sueldo fijo. Sin embargo, no es más que una seguridad ficticia, pues el jefe te puede despedir cualquier día. Yo mismo he pasado por este trance, de ver como una oficina de una multinacional era cerrada por motivos desconocidos y verte en la calle. Además, fue en un momento en el que no había apenas trabajo en mi sector. Hay que recordar que, al ser empleado, se tiene una única fuente de ingresos.

En cambio, cuando se tiene una empresa, esta incertidumbre no se tiene. Es cierto que una empresa puede fracasar. Pero, como empresarios, podemos hacer mucho para evitarlo. Si un cliente se va, podemos redoblar esfuerzos para encontrar otro; o si hay un descenso en la demanda, nos apretaremos el cinturón. Sin embargo, un empleado, poco puede hacer, si le cae mal al jefe o viene su hijo o sobrino a quitarnos el puesto de trabajo.

 

Una solución al paro: el autoempleo

En España, el paro está desbocado. Cada mes los resultados son peores que el anterior. Lo peor es que los políticos no están haciendo nada para resolverlo. El “buenrollismo” da votos, pero no crea puestos de trabajo. Por si fuera poco, he recibido un correo electrónico que con el dinero que se van a gastar los gobiernos en sacarnos de la crisis, nos lo diesen a cada uno, sería una buena cantidad…

Volviendo al paro, cada día hay noticias de una empresa u otra que cierra o despide a mucha gente. Esta gente, mayoritariamente, se encuentran con que no saben que hacer con su vida. Se les viene el mundo encima. A mí también me han despedido de una empresa, por cierre de sus oficinas y no es algo agradable. Me costó bastante encontrar otro trabajo.

Hoy mismo una amiga mía he hablaba de una empresa que cerraba y que daba trabajo a decenas de personas. La gravedad era mayor en algunas familias que tenían a ambos progenitores trabajando allí. Ante esto, no puedo evitar decir que la culpa es de la propia pareja, por no diversificar los riesgos.

Sin embargo, a casi nadie se le ocurre crear una empresa o, por lo menos, hacerse autónomo. Por el contrario, creo firmemente que es una muy buena solución. Me he detenido a leer este artículo y una persona comenta que no es válido para todo el mundo. Acepto que puede ser así: no todo el mundo tiene la capacidad de montar una empresa. Pero creo que la mayoría sí. De hecho, si he podido yo (y no soy un super-héroe ni nada parecido), otras muchas personas podrán también

 

¿Mantener los puestos de trabajo

Hoy necesito desahogarme con una pataleta. El presidente del gobierno español ha pedido a los empresarios que mantengan todo el empleo que puedan. Me parece algo increíble que un presidente de gobierno, alguien que tiene el máximo poder en un país, diga estas cosas. Está reconociendo implícitamente que no puede hacer nada más para superar esta crisis. Se nota que ningún presidente de gobierno español ha sido ante empresario ni sabe de qué va tener una empresa.

Lástima que yo sólo sea un simple emprendedor, pero me gustaría poderle decir: ¿qué ayudas está dando a las empresas, para evitar que tengan que despedir a los empleados, cuando no cerrar? Pues lo que hace es todo lo contrario. Mi asesoría fiscal-contable me felicitó el año nuevo contándome que hay una nueva normativa que cumplir que, seguramente, hará aumentar los gastos. De risa.

Si no se le ocurre qué se puede hacer para aumentar el número de empresas o facilitar su continuidad, yo le doy unas cuantas ideas:

  • Modificar todo el proceso para crear una empresa, de tal forma que se necesiten 48 horas máximo y que haya que ir a un solo sitio y a un coste muy barato o nulo. No es una utopía, en otros países ya es así.
  • Reducir el IVA.
  • Reducir el Impuesto de Sociedades.
  • Reducir aportaciones a la Seguridad Social.

¿Qué más se os ocurre? Una vergüenza de gobernantes…