La globalización

Hace varios años una amiga me preguntaba que es esto de la “globalización”. Entonces salía con tanta frecuencia en las noticias como hoy en día la palabra “crisis”. Supongo que todos los que me leéis o, al menos, todos los que queréis crear una empresa, sabéis lo que es esto de la globalización. Si no lo sabéis, os recomiendo que no sigáis leyendo e investiguéis por vosotros mismos lo que es. Supongo que, a partir de aquí, todos me entendéis al hablar de globalización.

Lo primero que quiero decir es que no voy a entrar a enjuiciar este concepto. Se puede decir mucho de la globalización, tanto bueno como malo. Pero hay un hecho: la globalización ha llegado para quedarse. Es como la caja de Pandora, que una vez abierta no puede cerrarse. Esto quiere decir que todos vosotros lo habéis de tener en cuenta cuando creéis vuestra propia empresa. Lo contrario es un asegurarse un fracaso.

Siempre escucharemos agoreros que dirán que es lo peor que nos ha podido pasar. Pero cuando creas una empresa, no estás pensando en resolver problemas de la humanidad, sino los nuestros propios. Tampoco una empresa es un tribunal de justicia. Hay que tomarla como una compañera inseparable. Y hay que aprovecharse de ella. No estoy hablando de ser despiadado, sino de sacar todo lo positivo de este mundo globalizado. Si sabéis navegar sobre las olas de la globalización, como capitanes de un barco en alta mar, tendréis mucho logrado.

 

Un poco de humor

Para acabar, os envío a un vídeo que, aún siendo un poco antiguo, me gustó mucho: http://www.albertofortes.com/blog/?p=592. Me hizo mucha gracia como lo presentó el tema, pero tiene toda la razón.

 

Aceptar el riesgo como algo natural

En el mundo que nos ha tocado vivir, la palabra riesgo es sinónimo del diablo. Casi nadie está dispuesto a asumir ningún riesgo. Es más, exigimos cada vez más al Estado (“papá” estado) que nos garantice de por vida todo lo que tenemos a nuestro alrededor y que nos vaya mejorando todo. Sin embargo, una observación desapasionada de la naturaleza nos muestra que vivir en sí mismo es un riesgo. Cualquiera de nosotros sale mañana a la calle y un borracho al volante nos puede atropellar y matar.

Personalmente, creo que inculcar a la gente que hay un ente superior que se encargará que todos seamos felices y nos evita riesgos es un atraso. Es más, creo que es un grave error. Todos tenemos que asumir que todos nuestros actos conllevan un riesgo:

  • Hay un porcentaje de probabilidades de que una mujer fallezca en el parto en el mundo avanzado. Esto no impide que la mayoría de mujeres deseen ser madres.
  • Cada vez que subimos al coche, podemos sufrir un accidente mortal.
  • Un porcentaje nada despreciable de parejas se separa cada año.
  • Hay terremotos en todas partes del mundo, con miles de muertos.
  • A todos nos pueden atracar en la calle (si no lo han hecho ya, como ha sido mi caso hace varios años).

La lista se haría infinita. Todo es arriesgado. Aún así, nos empeñamos en exigir un control total sobre la vida y que todo esté asegurado.

Obviamente, en el mundo de la empresa, esto tiene una correspondencia inmediata. La mayoría de la gente espera que le den un trabajo y que no haya riesgo de que los despidan. Eso sí, si un día le hacen una oferta mejor, se irá de la empresa sin más problemas. Creo que habría que fomentar el espíritu de riesgo, somo ocurre en USA, para que todos nos diéramos cuenta que la vida es arriesgada, pero que se puede ganar. Montar una empresa es arriesgado, desde luego, pero no imposible y, de hecho, se puede tener éxito más fácilmente de lo que se cree.

PD: Acabo de ver que cometí una falta en el título. Mis disculpas.

 

Las empresas pequeñas en época de crisis

La palabra más importante y que más se oye en las noticias hoy en día es “crisis”. Parece que si no hablas de crisis, no estás a la moda o que vives en otro mundo. En mi empresa se ha notado la crisis, pues clientes que teníamos, han dejado de contratarnos por falta de liquidez por su parte. Sin embargo, por otro lado, hemos ido consiguiendo nuevos clientes que nos permiten seguir adelante.

No tenemos que perder de vista que las noticias sólo hablan de las grandes empresas, igual que los sindicatos, que sólo se preocupan de estas grandes empresas. La empresa de hoy es General Motors y, de rebote, Opel. Todo el mundo habla de que se han salvado X puestos de trabajo, aunque se tendrán que recortar Y. Pero no tenemos que olvidar que estas grandes empresas son eso, grandes empresa, dinosaurios de lento movimiento, con poca flexibilidad, que les cuesta adaptarse a las exigencias del mercado.

Dudo mucho que haya ningún director general de una empresa con más de 1000 empleados que me lea. Todos los que me seguís, con suerte, contratáis a una o dos personas. Por tanto, lo que os quiero decir, es que os aprovechéis de esta situación. Sois mucho más flexibles y, por tanto, tenéis más opciones para adaptaros al medio (hostil, por supuesto).

Hace poco me contaban que las grandes empresas que tienen liquidez, están empezando a subcontratar a empresas más pequeñas, cuando antes subcontrataban a empresa medianas por precios exagerados. Como ya dije, esta es una época de oportunidades y los que tengáis costes fijos muy bajos, tenéis las de ganar.

 

Vuelta tras demasiado tiempo

Hola a todos los que me seguís habitualmente. Habréis visto que han pasado tres semanas sin que haya podido escribir nada. No es que haya desaparecido ni que haya decidido dejar el blog, sino todo lo contrario. Sigo aquí, igual que siempre, pero con mucho trabajo. Tenía un proyecto entre manos que me ha hecho trabajar más de lo que contaba, pero que ya tengo casi acabado.

Hoy me pongo las pilas y os escribo dos artículos.

 

El tabú del dinero

No soy un fan de Martin Varsavsky, ni creo en todos los proyectos que hace, pero esto no quita que le dé toda la razón en algunos artículos que publica. Creo que sus comentarios en La plata no es porno pone el dedo en la llaga.

No sé cómo es la mentalidad en otros países, pero en España está mal visto ganar dinero. Se considera que quien acumula riqueza es, por definición, un delincuente, que ha tenido que salirse de la ley para llegar a su situación de desahogo económico: extorsión, explotación de trabajadores, corrupciones, pelotazos, etc. Nadie habla en público del dinero que tiene o que ha ganado, sino que se esconde con vergüenza. Desde mi punto de vista, todo esto viene del concepto marxista del trabajo, que intenta ser impuesto por algunos de nuestros líderes políticos.

Estoy de acuerdo con Martín en que esta mentalidad es un problema más en la sociedad española, que está haciendo que la crisis se cobre más víctimas asalariadas en España que en países de nuestro entorno. Cuando los sindicatos, políticos, intelectuales y demás seres pseudo-anti-capitalistas entiendan que para crear empleo, hay que crear empresas y que, para crear empresas, es necesario dinero, estaremos en el buen camino para volver a la senda del empleo y generación de riqueza. La utopía marxista ha demostrado ser un fracaso para llegar a la felicidad de las personas.

Y para evitar que este problema vuelva a ocurrir en el futuro, hay que educar a los niños de hoy en día a que se puede hacer dinero de forma legal, creando una empresa. Para ello habrá que enseñarles qué es el mercado, qué es la competencia, qué es la innovación, qué es el dinero y todo aquello que necesitarán el día que empiecen a trabajar. En resumidas cuentas, dejar de considerar un tabú el dinero.

 

La necesidad de una reforma laboral en España

Leía hace unos días un artículo titulado Por qué una reforma laboral es inevitable. A cualquier sindicalista que lo lea, se le pondrán los pelos de punta, pondrá el grito en el cielo y tachará de indecente al autor. No soy licenciado en economía, con lo que no sé hasta que punto abaratar el despido es la solución. Sin embargo, hay un hecho incontestable: 2 de cada 3 parados nuevos de la Unión Europea es español. Esto debería provocar bochorno y sonrojo en el ejecutivo español y dar de que pensar en los sindicatos. Así no se puede seguir.

Cuanto más se retrase la consabida reforma laboral en España, más tardaremos en salir de la crisis. Esto afecta tanto a empresarios como a empleados, por mucho que se quiera ver que los empresarios somos los malos de la película y los empleados los buenos. Aunque les duela a los sindicatos, para haber empleados, antes ha de haber empresas (y no al revés). En la situación actual, las empresas están menguando y, las que hay, no tienen capacidad de contratar o no se atreven a hacerlo. Si hay algún contrato, es temporal, con lo que sólo se retrasa el problema unos meses.

En resumidas cuentas, los políticos, asociaciones de empresarios y sindicatos tienen la obligación de ponerse manos a la obra y resolver este problema. La solución ha de ser tal que el paro baje y lo vaya a hacer a largo plazo; para esto, se han de crear nuevas empresas y, las que hay, han de contratar a más gente. ¿Cómo? No lo sé, pero por eso no me he metido ni a político, ni a sindicalista ni en una asociación de empresarios.

 

Costes fijos, variables y ocultos

En el momento que estamos haciendo el plan de empresa, tenemos que calcular cuales van a ser los costes fijos y los costes variables. Para los que os suene esto a chino, los costes fijos son los costes que siempre tendremos, tanto si vendemos como si no, mientras que los costes variables son aquellos que sólo entran en juego, cuando vendemos. Es muy conveniente analizar todos los gastos y saber a qué tipo son y qué tenemos en cada grupo.

Al hilo de estos temas, recuerdo que cuando iba a los cursos de Barcelona Activa, nos hicieron un comentario: aunque creamos que el beneficio con un producto o servicio es del 100%, no nos engañemos, la práctica nos demostrará que el beneficio será menor; cómo máximo, del 90%. Esto es importante, pues un cambio de este calibre puede hacer que una empresa sea o no viable.

A la hora de calcular los costes variables, por mucho que nosotros creamos que van a ser nulos, siempre habrá algún gasto con el que no contábamos. A lo mejor tendremos que ir a ver al cliente en avión, cuando no lo habíamos previsto; puede que haya que subcontratar a alguien porque no tengamos tiempo para hacerlo todo; un tema que pensábamos que podríamos hacer fácilmente nos implica gastos con los que no contábamos… Es a esto a lo que me refiero con costes ocultos.

Es muy importante sacar a la luz estos costes ocultos, para evitar una sorpresa. Hay que estrujarse el cerebro para aflorar todo lo que nos va a costar hacer una venta. Yo mismo creía que habría casos en los que el beneficio sería del 100%, pero la realidad te muestra que no, que siempre hay algo que hace que no ganes tanto dinero.

 

Clientes y prescriptores

En mi negocio, nosotros hablamos directamente con las personas que tienen la decisión de contratación. Es decir, que son directamente nuestros clientes. Sin embargo, hay otras muchas actividades que tienen dos tipos de “clientes”. Por un lado, la persona que decide; por otro, la persona que influye en esa decisión.

Muchas veces nos encontramos con el caso de que la persona que decide es inaccesible. Podemos imaginarnos un director general de una gran empresa, que sólo trata con otros directores de grandes empresas. Sin embargo, uno de los escalafones inferiores (su secretaria personal, un director de marketing…) sí que son accesibles y, de hecho, es con ellos con quienes nos relacionamos. Si convencemos a esta gente, el director general tomará la decisión en base a lo que sus subordinados digan.

Otro ejemplo típico es el entorno familiar. Está claro que los juguetes los compran los padres, pero siempre se dejan influenciar por los hijos. Toda la publicidad de juguetes está orientada a los hijos (prescriptores), no a los padres (clientes).

En consecuencia, es muy importante identificar al cliente y al prescriptor. Si son la misma persona, perfecto. Pero si son distintos, tenemos que encontrar al prescriptor adecuado y “venderle” a él nuestro producto o servicio.

 

La venganza de un trabajador despedido

Esta semana he leído una noticia que me ha llamado la atención: ha habido un aumento de denuncias ante la BSA (Business Software Alliance). En estos tres primeros meses del año, las denuncias han aumentado un 27%. Las razones no son que cada vez hay más gente concienciada de que hay que usar software legal, sino en la venganza que se toma el trabajador recién despedido. Se podría resumir en: “tú me despides, pero yo te denuncio”.

Entre el 60% y el 70% de las PYMES españolas utilizan software ilegal. En Latinoamérica, las cifras no creo que sean mejores. Esto quiere decir que la mayoría de las PYMES están en riesgo de recibir una denuncia penal, lo que significaría su desaparición.

No soy un defensor de los derechos de autor ni de los derechos de propiedad intelectual, pero sí que creo que el uso de software ilegal es un problema. Sobre todo cuando hay una solución muy asequible: el uso de software libre. Ahora mismos, este artículo lo estoy escribiendo usando OpenOffice sobre Ubuntu, todo ello en castellano. No he pagado un euro por este software y es 100% legal. Os recomiendo mis artículos sobre informática, para que sepáis más.

Así que os animo a todos a que os planteéis la migración definitiva al software libre. Os ahorraréis un montón de costes y nadie os podrá denunciar por ilegales.