Éxito vs. Felicidad

Ha pasado la Semana Santa y nos volvemos a encontrar otra vez todos en el trabajo, con nuestras empresas, proyectos e ilusiones. Una pregunta que nos solemos hacer en estos días de descanso, en los que tan bien hemos estado alejados del trabajo es si vale la pena. Muchos pensamos que cuando la empresa sea un éxito y nos hayamos convertido en millonarios, dejaremos de trabajar.

No es una pregunta baladí y es algo que un emprendedor se tiene que plantear. ¿Qué quiere hacer con su vida? ¿Cuál es su objetivo? ¿Quiere ganar mucho dinero o sentirse realizado? Puede que la realización sea obtener mucho dinero, pero en demasiados casos, esto se consigue a costa de la felicidad.

En un libro que leí hace un tiempo, el autor comentaba que las empresas son el reflejo del emprendedor. Si un emprendedor cree que hay que luchar a brazo partido para sacarla adelante, entonces su empresa será una lucha diaria. Puede que se llegue así al éxito, pero seguro que es a costa de muchos disgustos y sin llegar a la felicidad anhelada.

En definitiva, ¿para qué queréis la empresa: para tener éxito social o para cumplir vuestras necesidades vitales? Pensadlo dos o más veces si lo que queréis es tener éxito a toda costa.

1 comment 25-03-2008

El código Armani

Como decía en mi último artículo, a veces es interesante aprender de otras personas para ver qué han hecho para llegar al éxito. Aquí me gustaría hacer una pequeña reflexión-comentario: tener éxito no implica ser feliz. Hay que tener mucho cuidado con lo que estamos dispuestos a sacrificar para tener éxito, no sea que también se lleve nuestra felicidad.

Hace un tiempo me encontré con una entrevista a Giorgio Armani en TimesOnline. En ella, el Sr. Armani desgrana las 21 reglas que, según él, hay que cumplir para tener estilo, autoestima y éxito. Por supuesto, están muy orientadas al mundo de la moda. Sin embargo, creo que algunas se pueden adaptar al mundo empresarial. Veamos las que a mí me parecen más interesantes.

  • Unos zapatos baratos no son baratos. El hecho de querer economizar al máximo en nuestra empresa, puede ser perjudicial. Es conveniente invertir adecuadamente en los aspectos necesarios. La empresa se sustentará en dichas inversiones en el futuro. Hay que saber gastar sabiamente en aquellos elementos básicos.

  • El equilibrio entre trabajo y vida personal es la clave de la felicidad. No creo que haya que añadir mucho más.

  • No siempre se puede conseguir lo que queremos. Detectar las metas que no podremos conseguir puede ayudarnos a concentrarnos en otros aspectos de la empresa que sí que podemos lograr. Así, tendremos éxito en aquello que realmente podemos conseguir.

  • Tienes más potencial del que crees. Es habitual en nuestra sociedad minusvalorarnos. Hay que darle la vuelta a la tortilla y creer en nosotros mismos. Al ser el dueño de una empresa, no hay jefes para subirnos la moral y hacernos ver que somos capaces de hacerlo. Dependemos enteramente de nuestra habilidad.

  • Hay que tener coraje para seguir tus convicciones. A muchos empresarios, cuando empezaron, no les faltaron agoreros que les aseguraban de su fracaso. Sin embargo, siguieron con su idea y les fue bien. Si estáis convencidos de algo, id a por ello, no dudéis de vosotros mismos.

¿Qué os ha parecido? ¿Añadiríais alguna más a este extracto de las 21 reglas?

Add comment 19-03-2008

Aprender de otros

Hoy me estaba haciendo una pregunta un tanto profunda: ¿por qué hago comentarios de otros artículos? Cuando leo en algún blog algo que me gusta, me lo apunto y lo comento más adelante. Procuro no hacer una vulgar copia, sino añadir mi punto de vista, darle valor añadido, como diría un empresario. Sin embargo, no es una creación mía al 100%, sino que parto de lo que otros han dicho.

Pensando en mi pregunta, creo haber llegado a una respuesta, al menos, una respuesta que a mí me satisface. No soy un empresario consolidado, sino un emprendedor novel (según las definiciones de emprendedor y empresario que di). No llevo toda una vida como tal, sino que antes era empleado por cuenta ajena. Esto quiere decir que no tengo la experiencia suficiente para hablar de todos los temas que afectan a un emprendedor.

Además, hay un problema añadido. Tenemos facultades de empresariales y económicas, masters en dirección y administración de empresas, escuelas de negocios y un sinfín de cursos más, pero no tenemos ninguna formación reglada para crear empresas. Para montar tu propio negocio, has de dejarte asesorar por expertos, aprender con la experiencia, ver lo que otros antes que nosotros han hecho…

Esta es la razón que encuentro a comentar artículos que me parezcan interesantes al respecto. Algunos representan etapas superadas por mí, en otros hablan de cosas que me han pasado, algunos espero que nunca me pasen y unos más, me afectan poco o nada.

Para acabar, una nota de atención. No todos los artículos son válidos para todo el mundo. Os recomiendo que os los leáis, eso está claro, pero cada uno de vosotros ha de sacar la conclusión que le parezca. Es evidente que todos haremos lo mismo en España para constituir una sociedad limitada, pero a partir de ahí, las formas de llevar una empresa son infinitas.

Add comment 14-03-2008

Diferencia entre autónomo y empresario individual

Este artículo está pensado sólo para el mercado español. No sé si en otros países funciona igual o no, lo desconozco.

Un problema que veo es que la gente confunde un término con el otro. El origen viene de la expresión coloquial: al empresario individual se le llama comúnmente autónomo. Sin embargo, son dos conceptos distintos.

  • Empresario individual. Forma jurídica de una empresa que, como su nombre indica, la gestiona una sola persona, con su propio NIF.
  • Autónomo. Régimen de la seguridad social al que se suele inscribir empresarios, sin importar la forma jurídica.

Ya sé que es una descripción muy resumida, pero es lo que quería recalcar. El concepto de empresario individual se refiere a la forma jurídica (es decir, ante hacienda), mientras que autónomo se refiere al régimen de la seguridad social. Por ejemplo, mi empresa es una SL pero yo cotizo en el régimen de autónomos. Esto, a veces, me supone dar explicaciones, pues la gente no entiende esta diferencia, al explicar que cotizo como autónomo.

Si alguno de vosotros tenéis más nociones que yo en este campo, os agradecería que hicieseis los comentarios que os parezcan oportunos.

Add comment 11-03-2008

Tomarse la vida con calma

Hoy vuelvo a hablar sobre la vida en general, que pasa por ser muy estresada en el caso de los emprendedores. Ya hablé anteriormente sobre sobrevivir al estrés y la meditación. Hace poco me encontré con otra lista, que tanto nos gustan, sobre 12 pasos para saber dejarse llevar. Aunque esta lista esté pensada para un público en general, yo haré mis comentarios desde el punto de vista de un emprendedor:

  • Aceptar que no se puede controlar todo. Creo que en este punto, lo más valioso es recordar que sólo nos podemos controlar a nosotros mismos. Todo lo que está fuera, podemos influenciar, pero no controlar. Si todos aceptásemos esto, intentaríamos ser felices por nosotros mismos.
  • Darse cuenta. Para poder cambiar algo, resolver un problema, tomar una decisión, hay que ser plenamente consciente de la situación. Intentar tomar una decisión sin conocer toda la información, suele ser desastroso.
  • Respirar. Está demostrado que nos relaja. Cuando tengamos mucho trabajo, llegamos tarde a una reunión, nos llevan la contraria…, no olvidemos respirar profundamente.
  • Ver las cosas con perspectiva. Cuando estamos en el día a día, no vemos más allá. Aquí aplica la famosa frase: “los árboles no nos dejan ver el bosque”. Los problemas, vistos a la distancia, no lo son tanto. En la empresa, es fundamental no desesperarse con menudencias.
  • Practicar. Nadie nace sabiendo ser emprendedor o empresario. Todos nos equivocamos y tenemos que aceptarlo. En el marketing en Internet dicen: equivócate rápido. Así se aprende antes.
  • Paso a paso. Ni Bill Gates ni Henry Ford se hicieron ricos de la noche a la mañana. Una empresa necesita un montón de pasos antes de conseguir siquiera beneficios. Revisad vuestro plan de negocio y aseguraros que los pasos que vais dando son firmes. No corráis más de lo debido.
  • Reírse. Imprescindible en un mundo gris.
  • Mantén un diario. No soy muy amante de los diarios, aunque este blog intenta resumir algunos aspectos de lo que voy haciendo. De todas formas, creo que este punto es superfluo.
  • Meditar. Ya lo he explicado anteriormente, cuando sugería yoga o zen.
  • Aceptar que no podemos controlar a los demás. Cuanto empezamos, solemos trabajar únicamente los socios fundadores. Hasta allí todo controlado. Pero llegado un momento, hay que empezar a contratar empleados. Allí es cuando hay que aprender a delegar. Sino, estaremos en constante estrés, queriendo controlar lo que hacen los trabajadores y acabarán agobiados de tener un jefe control freak.
  • Aceptar los cambios y las imperfecciones. A la mayoría de la gente les angustia el cambio, quieren tener todo seguro y estable. Sin embargo, en el mundo que vivimos, cada día hay algo nuevo. Si queremos sentirnos bien con lo que nos rodea, tenemos que aceptar el cambio como parte de este mundo.
  • Disfrutar de la vida como un caos, como un cambio constante. Se repite un poco con el punto anterior, pero vale la pena repetirlo.

1 comment 04-03-2008

Aprender a elaborar presupuestos

Para todos aquellos de vosotros, como yo, que tengáis una empresa (o penséis crearla) que ofrezca productos o servicios a otras empresas, sabéis que un paso que nunca falla es el presupuesto. Todavía no me he encontrado con ninguna empresa que me diga que contrata mis servicios sin saber cuanto le voy a cobrar por ello.

Es por eso que resulta vital saber elaborar un presupuesto, para que el cliente lo entienda y lo acepte. No creo que haya fórmulas mágicas para ello, sino que se aprende mediante prueba y error. Los primeros presupuestos son siempre los peores, por razones obvias. Al menos yo, antes no había tenido que preparar ninguno, así que me encontraba ante una hoja en blanco y no sabía que escribir. No fue hasta que enviamos unos cuantos, cuando nos empezamos a dar cuenta del camino que había que seguir en este aspecto.

Un error que cometimos y que quiero comentar para que nadie caiga en él, es ser opaco. Inicialmente, crees que es mejor no contarle mucho al cliente. Decirle que les cobramos X euros por todo el trabajo que nos pide, pero sin desglosarlo. Si esta cantidad parece muy elevada, el cliente simplemente lo desestimará. Por tanto, recomiendo que el presupuesto sea detallado, indicando de donde sale la cantidad total. A parte de generar confianza, nos estamos dando la oportunidad de que el cliente nos contrate una parte del presupuesto, pues ve el precio de los diferentes elementos.

Otra recomendación que recuerdo de mi época de estudiante es poner el precio al final. Primero explicaremos qué es lo que haremos, con detalles y gráficos si es preciso. Si el cliente lee esta parte, entenderá mejor el precio final. Claro que siempre puede ir directamente al apartado del precio.

¿Tenéis alguna sugerencia que añadir? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia al respecto?

Add comment 01-03-2008

Generar confianza

Cuando empecé la andadura de mi empresa, no se me ocurrió para nada el tema de la confianza. Hasta ese momento, había trabajado siempre por cuenta y mis empleadores o jefes me conocían con anterioridad. No tuve que demostrarles mi valía. Me había acostumbrado a esa situación. Yo sé que valgo para mi trabajo y no necesito demostrárselo a nadie.

Sin embargo, cuando empiezas tu propia empresa, te enfrentas a un montón de potenciales clientes que no te conocen, que tienen otras ofertas de tu competencia, que no pueden jugársela contratando a un novato… En resumidas cuentas, hay que cambiar el chip y reconozco que a mí, personalmente, me está costando. Menos mal que tengo a mi socio, que es un excelente relaciones públicas.

Una de las claves que he podido aprender en este tiempo es que la confianza en los clientes es fundamental. Tenemos ya varios casos de clientes que nos miraban con recelo cuando tuvimos nuestro primer contacto con ellos, que nos ponían 1001 pegas, que nos pedían referencias, que… Sin embargo, en cuanto empezamos a trabajar con ellos, su actitud empezó a cambiar de forma importante. Ahora, incluso, parece que sólo quieran trabajar con nosotros, nos llaman para consultarnos cualquier tema relacionado con nuestro negocio, nos piden más presupuestos para nuevos proyectos…. Hemos generado confianza en ellos.

No recuerdo haber leído esto en libros, sino que creo que es algo que se da tan por supuesto, que ya ni se menciona. Por esto quiero dejarlo aquí y por escrito. Recordad que es más fácil vender nuevamente a un cliente que conseguir un nuevo cliente. Tenéis que crear ese clima de confianza para garantizaros vuestro futuro.

Add comment 27-02-2008

Como reconocer a un mal cliente

Hace diez días que estaba escribiendo sobre los buenos y los malos clientes, cuando alguien más ha leído mi pensamiento y ha escrito sobre lo mismo. En Freelance Switch, Rick Whittington habla de su experiencia con una clienta que le dio más problemas que beneficios. De ahí saca cinco parámetros para comprobar si estamos ante un cliente que no vale la pena.

  • El cliente pide muchas reuniones previas al inicio del proyecto. Es lógico que el cliente te quiera conocer y tengas que ir un par de veces a verle: hay que generar confianza, discutir los términos del proyecto, precios, etc. Yo mismo lo hago con mis proveedores. Pero cuando el cliente empieza a pedirte varias reuniones y el proyecto no empieza, nos está dando una pista que no va a ser un buen cliente. Además, nuestro tiempo tiene un coste y tantas reuniones implican dejar de trabajar para otros clientes que sí que nos pagan.

  • Aparece un colaborador silencioso. Como el cliente no se fía de nosotros (le hemos tenido que convencer durante meses en varias reuniones), tiene un amigo o colaborador que suele decir ser un experto en nuestra materia. No aparece al principio, sino más adelante, lo que empieza a distorsionar el proyecto con sus puntos de vista discordantes.

  • Tu cliente no valora tu tiempo. Cuando tenemos una empresa, sabemos muy bien que trabajaremos más horas que el reloj. Sin embargo, si nos llama siempre a las 21h, en fines de semana, etc., nos está diciendo que estamos a su servicio igual que un esclavo. Otra forma de no valorarnos es preguntándonos de donde salen las X horas que vamos a necesitar en hacer una tarea, “si sólo hay que apretar un botón”. Esto ya me ha pasado.

  • El proyecto cambia de foco. Lo que inicialmente era arreglar el cable de la impresora se acaba convirtiendo en hacer un programa nuevo de facturación. Como el cliente piensa que nos ha pagado (por muy baja que sea la cantidad), se cree con derecho a pedirnos lo que le parezca. Hay que dejar muy claro al principio el contenido del proyecto y como se gestionarán (y facturarán) los cambios.

  • El cliente usa palabras de moda, de las que no sabe su significado. Los técnicos solemos usar palabras que llegan al vocabulario común sin que la gente acabe de entenderlas. Esto puede dar lugar a una grave confusión o a que se note a la distancia que no sabe nada.

En mi mundo ideal y feliz, los malos clientes se quedarían sin proveedores, pues todos les rehuirían.

1 comment 22-02-2008

Cambiar de trabajo

Hace mucho tiempo que estoy pensando en hacer un artículo que sea la continuación de las diez razones para no ser empleado. Sigo pensando en qué otras diez razones podría poner. Sin embargo, mientras tanto, NetoRatón 2.0 tiene unas reflexiones sobre cuando hay que cambiar de trabajo. Es un artículo orientado a empleados por cuenta ajena. Sin embargo, yo añadiría que a la hora de cambiar de trabajo, se tendría que pensar en una empresa propia.

Aporto mis ideas a la lista anteriormente mencionada:

  • Ciclos de más de cuatro-cinco años en el mismo puesto dentro de la misma empresa son muy raros, salvo que uno sea accionista o máximo ejecutivo. Justamente lo que yo decía: sólo los accionistas duran más de cinco años en una empresa y no se sienten encasillados o minusvalorados por ello.

  • Subidas salariales mínimas (IPC o similar) durante más de dos años indican poca confianza. Cuando me dicen amigos o amigas que sólo les han subido el IPC, pienso lo poco que los valoran. Si tienes tu empresa, puede que no haya dinero para pagarte, pero si generas beneficios, te puedes subir el sueldo sin fijarte en el IPC.

  • Congelación” de bonus es un síntoma, también, muy negativo. En el caso de tener una empresa, los bonus son la repartición de dividendos. Es algo que nos ganamos directamente, no depende de otra gente.

  • Si nuestro jefe se va o se jubila, nos “fichan” alguien de fuera de la empresa en su lugar y no nos ofrecen nada distinto a lo que hacemos, pensemos que es momento de “levar anclas”. Simplemente, nosotros somos el jefe…

  • Si a nuestro jefe le ponen un “nuevo” jefe con perfil controlador indica que no se fían mucho de él y, consiguientemente tampoco, de nosotros. Idem de idem.

  • Si nos enteramos de algún proyecto importante en los “pasillos”, por un cliente, por un compañero, etc. sin que nadie nos haya informado directamente, pensemos en la “retirada”. Los proyectos los buscamos o gestionamos nosotros. En todo caso, si no conocemos todos los proyectos, es que la empresa es muy grande (o que somos malos gestores).

  • Si nuestro jefe se “reserva” temporalmente algún cliente, algún proyecto, etc. y nunca llega el momento de “cedérnoslo”… es que no hemos cumplido sus expectativas. Como decía, somos nosotros los jefes.

  • Cuando los “jefes” empiezan a evitarnos, a hablarnos sólo de trivialidades, a no convocarnos a reuniones,… es el momento de buscar una salida digna…e indemnizada. Seguimos siendo los jefes.

En resumidas cuentas, que cuando alguno de vosotros os encontréis en esta situación, pensad no sólo en cambiar de trabajo, sino también en fundar vuestra empresa. Ya veis como estos problemas no los tendréis.

Add comment 18-02-2008

Emprendedor, empresario o iniciador

Dejad que hoy me ponga más filosófico que de costumbre. Todo empezó cuando leí un artículo de Raúl Andrés en Iniciador en el que se preguntaban por qué término utilizar: en el castillo o en la batalla. Hasta ese momento, no me había planteado en ningún momento como definirme: ¿soy un emprendedor, soy un empresario…? ¿todas estas palabras significan lo mismo o son diferentes los significados?

Hasta no hace mucho, yo no me preocupada mucho en la forma de decir las cosas. No quiero decir con esto que dijera las cosas sin educación o siendo grosero, sino que lo decía tal y como me salían. Sin embargo, una amiga me enseñó a que es importante como digamos las cosas. Por ejemplo, no es lo mismo decir “tengo que hacer tal y cual” que “quiero hacer tal y cual”. El primero es una obligación, algo que me autoimpongo en contra de mi voluntad. El segundo, por el contrario, es algo que deseo hacer.

Pues bien, el caso es que según como nos describamos en nuestras tareas, así nos creeremos que somos. Raúl Andrés le da un toque distinto a cada término, aunque en los comentarios, no todo el mundo está de acuerdo. ¿Es emprendedor quien crea una empresa y empresario quien la gestiona? Yo no tengo una respuesta para ello, aunque he de reconocer que emprendedor me gusta más que empresario. Me da la sensación que empresario es quien ya tiene el negocio consolidado, mientras que emprendedor es quien empieza.

¿E iniciador? ¿Alguien que hace las cosas de forma diferente, como dice Raúl Andrés?

2 comments 16-02-2008

Next Posts Previous Posts



Feeds

Categorías

Calendario de artículos

Mayo 2008
L M M J V S D
« Abr    
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  

Enlaces

Desde donde me visitáis

Estadísticas del blog