Expresiones que una persona exitosa no utiliza

El imaginario común siempre piensa que un emprendedor de éxito es un explotador, alguien sin ningún tipo de escrúpulos que sólo quiere el éxito y el dinero a cualquier precio. Supongo que los movimientos comunistas se han encargado de difundir esta perspectiva. Las empresas del siglo XIX no se parecen en nada a las del siglo XXI, pero aún así se mete a todo el mundo en el mismo saco. Sigue habiendo gente que piensa así, pero son minoría.

Esto viene a cuento de una idea muy preconcebida de las personas de éxito, tanto empresarios como trabajadores: lo (supuestamente) superiores que se creen a los demás. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Aunque no me he encontrado con suficientes emprendedores como para hacer una estadística fiable, me baso en un artículo de Mi carrera laboral en IT. Allí hablan de unas frases que una persona con éxito nunca dice. Como algunas me han parecido muy interesantes, las comentaré:

  • Esa es una pregunta estúpida… ¿Quién decide qué preguntas son estúpidas y cuáles no? Realmente, quien dice esto es un estúpido. Reconozco que a veces, con un cliente, no me atrevo a preguntar según qué, por miedo a que crean que no valgo para el trabajo.
  • Probablemente no tengas tiempo para esto… Si le digo a alguien esto respecto a un proyecto, seguro que se lo toma con muy poco interés, justo lo contrario de lo que quiero.
  • Yo sólo iba a decir… Un defecto típico que muchos tenemos: minusvalorarnos. Las cosas hay que decirlas altas y claras y estar convencido de lo que decimos.
  • No puedo…, Lo intento…, Pero…, Yo espero… Yo las metería en el mismo saco y vienen a decir que no estamos convencidos de lo que hacemos, que no nos vemos capacitados. Yo mismo he pasado por ello, pero cada vez me veo más capaz de todo lo que hago.

Está claro que para tener éxito hay que creer en él y tener sentido común. Si nosotros no estamos convencidos de nuestro potencia, nadie más creerá en nosotros.

Darse a conocer en los bancos

Uno de los actores secundarios de todas las empresas son los bancos. Allí abrimos una cuenta corriente para tener nuestro dinero, hacemos transferencias, recibimos transferencias, pagamos los impuestos, etc. En general, cuanto menos tiempo te quite un banco, más efectivo es. No sé como es el sistema bancario en América (tanto del Norte como del Sur), pero en España, tenemos una sucursal bancaria de todos los bancos habidos y por haber en cada esquina. Esto hace que elegir un banco requiera un tiempo, pero no haya que irse muy lejos para encontrarlo.

Una vez tenemos el banco elegido, hay que darse a conocer en él. En concreto, que el director de la sucursal y los empleados clave sepan quien eres, que tienes una empresa, que has invertido X cantidad de dinero… Para ello, hay que ir con cierta regularidad: a ingresar un cheque, a pedir asesoramiento por cualquier tema o a sacar dinero para pagar. El objetivo de todo ello es muy simple: hay que generar confianza.

El primer beneficio que se saca es que te resuelven los temas más ágilmente. Si un día no puedes ir en persona y llamas por teléfono o envías un correo electrónico, te podrán resolver el problema fácilmente. Incluso me he encontrado personalmente con que me han dicho que no hace falta que firme al instante, que ellos me lo hacían todo y que pasase cuando me fuera bien.

El segundo, y más importante, es a la hora de pedir un préstamo. Me pasó que tenía que pagar un IVA trimestral y no tenía suficiente. Me presenté en el banco con mi problema y salí con un crédito al 0% para pagarlo. No me pidieron nada. El propio director se encargó de resolverlo y eso que tenía mucho trabajo y le venía mal atenderme.

Finalmente, aunque no tengas mucho dinero, puedes acabar convirtiéndote en un cliente “importante”, con todo lo que ello supone. Esto me ha pasado ya en dos bancos: uno a nivel particular y otro a nivel profesional. Ya ni me piden identificación para hacer transacciones: buscan ellos mismos en el ordenador mis datos.

La incertidumbre del despido

Hace unos días hablaba con una persona empleada sobre su situación. Su empresa tenía un cliente muy particular, que le traía de cabeza. Incluso veía la posibilidad de que la despidiesen, por quejas del cliente. Yo intentaba dar mi punto de vista y ver si había alguna opción de arreglar la situación con el beneplácito de todos los implicados. En un momento dado, me dijo que vivía con la incertidumbre del despido.

Esto me dio mucho de que pensar. La principal razón que da la gente para seguir de empleado es tener un sueldo fijo. Sin embargo, no es más que una seguridad ficticia, pues el jefe te puede despedir cualquier día. Yo mismo he pasado por este trance, de ver como una oficina de una multinacional era cerrada por motivos desconocidos y verte en la calle. Además, fue en un momento en el que no había apenas trabajo en mi sector. Hay que recordar que, al ser empleado, se tiene una única fuente de ingresos.

En cambio, cuando se tiene una empresa, esta incertidumbre no se tiene. Es cierto que una empresa puede fracasar. Pero, como empresarios, podemos hacer mucho para evitarlo. Si un cliente se va, podemos redoblar esfuerzos para encontrar otro; o si hay un descenso en la demanda, nos apretaremos el cinturón. Sin embargo, un empleado, poco puede hacer, si le cae mal al jefe o viene su hijo o sobrino a quitarnos el puesto de trabajo.

Una solución al paro: el autoempleo

En España, el paro está desbocado. Cada mes los resultados son peores que el anterior. Lo peor es que los políticos no están haciendo nada para resolverlo. El “buenrollismo” da votos, pero no crea puestos de trabajo. Por si fuera poco, he recibido un correo electrónico que con el dinero que se van a gastar los gobiernos en sacarnos de la crisis, nos lo diesen a cada uno, sería una buena cantidad…

Volviendo al paro, cada día hay noticias de una empresa u otra que cierra o despide a mucha gente. Esta gente, mayoritariamente, se encuentran con que no saben que hacer con su vida. Se les viene el mundo encima. A mí también me han despedido de una empresa, por cierre de sus oficinas y no es algo agradable. Me costó bastante encontrar otro trabajo.

Hoy mismo una amiga mía he hablaba de una empresa que cerraba y que daba trabajo a decenas de personas. La gravedad era mayor en algunas familias que tenían a ambos progenitores trabajando allí. Ante esto, no puedo evitar decir que la culpa es de la propia pareja, por no diversificar los riesgos.

Sin embargo, a casi nadie se le ocurre crear una empresa o, por lo menos, hacerse autónomo. Por el contrario, creo firmemente que es una muy buena solución. Me he detenido a leer este artículo y una persona comenta que no es válido para todo el mundo. Acepto que puede ser así: no todo el mundo tiene la capacidad de montar una empresa. Pero creo que la mayoría sí. De hecho, si he podido yo (y no soy un super-héroe ni nada parecido), otras muchas personas podrán también

Las oportunidades de una crisis

La palabra crisis está en boca de todos: crisis por allí, crisis por allá. Es la palabra más de moda y la que nos llena los noticieros de la TV. Parece que el mundo va a desaparecer, que todos iremos al paro, que no hay futuro… Ciertamente, hay una crisis mundial provocada por el sector financiero en Estados Unidos. Para quien no lo haya visto, recomiendo este vídeo de Leopoldo Abadía; es una magnífica explicación del origen de esta crisis.

Sin embargo, yo quería hablar de la otra cara de la moneda: las oportunidades que ofrecen las crisis. Como alguno de vosotros ya sabéis, en chino, oportunidad y crisis se escriben igual (o muy parecido, no me queda muy claro). Para todo emprendedor, esto es crucial: ha de aprovechar las oportunidades que se le presentan.

Sé que la mayoría de la gente no pensaría en crear una empresa en estas épocas. No obstante, hay que tener en cuenta algunos detalles:

  • Muchas empresas cierran, con lo que la competencia se reduce.
  • Las empresas que sobreviven a una crisis, tienen muchas opciones de tener mucho éxito en época de bonanza.
  • Se crean condiciones nuevas en el mercado, que dan lugar a nuevas oportunidades de negocio.
  • Muchos precios bajan, con lo que los costes pueden ser más bajos.

En definitiva, quienes tengáis ganas de emprender, no os asustéis por el clima actual de incertidumbre. Si hacéis bien los deberes, con vuestro plan de empresa y un control riguroso de costes, tenéis mucho ganado.

Vivir con menos

Ante todo, desearos un muy Feliz Año 2009.

Estas últimas semanas, Borja Prieto está escribiendo una serie de artículos sobre como prosperar con menos. No voy a hacer un resumen o un copia-y-pega de lo que él pone. Si queréis, también podéis acudir al original que está en inglés: The Power of Less. La idea es bien simple: prescindir de todo aquello que no nos aporta nada en la vida. El concepto es extensible a cualquier persona, pero me voy a centrar en los emprendedores.

Cuando empiezas una empresa, no tienes ingresos y sí (muchos) gastos. Hay que pasarse un tiempo en el que el flujo de caja es negativo. Esto implica no tener un sueldo seguro y estable a final de mes, sino todo lo contrario: no se sabe cuánto ni cuándo podremos pagarnos el salario. En consecuencia, cuantos menos gastos personales tengamos, menos problemática será esta fase inicial. Si esto lo tomamos como hábito, podremos mantener la empresa con más facilidad, pues al tener un gasto menor en salarios, habrá menos problemas de tesorería.

Pero no todo es dinero. El tiempo es otro factor muy importante. Todos los que estáis tras una empresa, sabéis las horas que hay que dedicarse a ella. Muy pocos afortunados trabajan pocas horas y ganan mucho dinero. Si conseguimos eliminar aquellas actividades de nuestra vida diaria que son prescindibles, tendremos más tiempo para nosotros mismos, para nuestra familia, para nuestros amigos…

¿Realmente necesitas pasar tantas horas ante la TV? ¿Estás seguro de que vale la pena cambiar de coche? ¿Es un problema para ti comer más frecuentemente en casa y menos en restaurantes? ¿No es suficiente la casa en la que vives?

¿Qué otras cosas creéis que nos sobran o que no hay que abusar pero que nos influyen mucho?

La Navidad y el emprendedor

Todos los que sois emprendedores, sabéis que las vacaciones y el emprendedor no mezclan bien. Es como el agua y el aceite. En verano, suele haber un gran descenso en todas las actividades económicas, con lo que no resulta muy complicado tomarse unos días de descanso. Poca gente lo notará, pues ellos mismos están de vacaciones.

Sin embargo, la Navidad suele ser una situación completamente distinto. Si vendemos artículos de consumo a clientes finales, es posiblemente la época de más trabajo del año. En EE UU, al día después de acción de gracias se le llama Viernes Negro, pues es el día en que los comercios empiezan a tener beneficios, tras todo el año en números rojos. En España y otros países, tras la Navidad llegan los Reyes Magos, con lo que hasta el día 5 de enero, hay una gran fiebre consumista. En consecuencia, suele ser difícil tener vacaciones estos días.

Si no estáis en este primer grupo, puede que estéis en otra situación. Muchas empresas medianas y grandes cierran sus presupuestos para el año siguiente justamente en diciembre. Por tanto, hay que estar ahí para asegurarnos que al año siguiente nos sigan o empiecen a comprar nuestros productos o servicios.

En resumen, planificaros muy bien estos días, que hay mucho beneficio en juego. No descuidéis a la familia, pero tampoco los negocios. Durante la “cuesta de enero” seguro que tendréis más tranquilidad para descansar.

Ahorrar dinero o ahorrar tiempo

Ahora que me fijo en la fecha del último artículo, hasta me da algo de vergüenza. Espero irlo resolviendo a lo largo de esta semana y ponerme al día.

Uno de los temas que todo nuevo emprendedor es el ahorro de costes. Pensamos en como podremos ir ahorrando dinero de aquí y de allá. Aquí tenéis una lista de consejos para ahorrar gastos. Sin embargo, hay un tema que se ha de tener en cuenta: el binomio tiempo-dinero. Todo lo que ahorremos en dinero, será que lo hemos gastado en tiempo. Si ahorramos tiempo, nos costará dinero.

Por ejemplo, si (como pone en esta lista que os acabo de poner) hacemos la limpieza nosotros mismos, deberemos dedicar cada semana X horas a ello. Si lo contratamos, nos costará Y euros/dolares/pesos… a la semana.

En consecuencia, hay que tener mucho cuidado cuando hablamos de ahorro. Al empezar, no tenemos clientes y mucho tiempo disponible. En el momento que tenemos mucho trabajo, es cuando empezamos a decidir que contratamos a alguien para que nos haga una parte del trabajo.

¿Dónde está el equilibrio? Es muy difícil saberlo. Sin embargo, mi recomendación es que intentemos ahorrar dinero más que tiempo. El tiempo podemos sacarlo de las noches, fines de semana, etc. El dinero es mucho más escaso y cuesta más conseguirlo.

Trabajar 24 horas seguidas

Hace un tiempo que vi un artículo con un título similar a este en ALT1040. Me llamó poderosamente la atención, aunque espero que nunca me toque encontrarme en esta situación. Hay días que estoy 14 horas trabajando, pero al menos tengo unas horas de sueño, más o menos reparador. Hay profesiones en los que trabajar tantas horas suele ocurrir con cierta frecuencia, como los médicos. Sin embargo, a los que somos emprendedores, en algunos momentos no queda más remedio.

Os recomiendo el artículo en cuestión, al menos para que lo tengáis presente en caso de necesidad. Veréis que enlaza con Blog en serio, quienes tradujeron el artículo desde el original en inglés. Espero que muy pocos de vosotros hayáis tenido que estar 24 horas seguidas trabajando.

¿Alguno de vosotros ha tenido que pasar este mal trago?

Hablar en público

Hace unos días hablaba sobre los empresarios tímidos. No es que yo sea un lanzado; de hecho, en las reuniones que se organizan para establecer contactos (“networking” en nuestra jerga), siempre me cuesta dar el primer paso. Sin embargo, nunca me ha costado hablar en público. De hecho, doy clases en la universidad y esto me permite cierta soltura.

Creo que es muy importante para un emprendedor aprender a hablar en público. ¿Qué sería de Apple sin el magnetismo que genera Steve Jobs en sus conferencias? ¿Cómo está atrayendo Barak Obama a los electores de EE UU? A lo mejor, ni uno ni otro son buenos gestores, pero cuando hablan en público, se meten en el bolsillo al público. A menor escala, todos nosotros pasamos por lo mismo: si somos capaces de convencer a nuestra audiencia, tenemos un gran punto ganado.

Hace unas semanas, en el SMX Expo de Madrid había una charla que la daban dos empleados de una gran empresa tecnológica española. Recuerdo que el primero sudaba sin cesar y la voz se le entrecortaba. Desde mi punto de vista, la calidad de esa conferencia estaba muy devaluada, por muy interesante que fuera su explicación.

Para los que os sintáis algo inseguros en vuestras charlas, Desencadenado nos da una serie de recomendaciones para una presentación. De todo lo que comenta, yo destacaría:

  • Antes de empezar, comprueba que todo funciona.
  • Practicar el hablar en público en entornos seguros.
  • Busca alguna referencia en el público

¿Os cuesta hablar en público? ¿Tenéis algún truco para no poneros nerviosos?