Archivado bajo la categoría ‘Recomendaciones’

Aclaraciones sobre la doble imposición

Tras el revuelo que causó mi artículo sobre Evitar tener beneficios. He preguntado a dos asesores fiscales y esto es lo que me han dicho. El primero me comenta:

Los beneficios obtenidos por las pymes tributan al 25% hasta los 120.202 euros

Los beneficios distribuidos (dividendos) a los socios son objeto de una retención del 18%

Estos beneficios se integran en la base imponible de ahorro a la hora de confeccionar el impuesto sobre la renta de las personas físicas y se aplica sobre ellos el tipo fijo del 18%, por tanto, una vez realizada la retención no soportan más carga tributaria (hay que añadir que los 1500 primeros euros en concepto de dividendos están exentos)

En el IRPF del próximo año deberéis incorporar a vuestra declaración los dividendos que hayáis percibido durante el ejercicio 2009

El segundo me ha contado algo más largo:

Una empresa cuando ha tenido beneficios en el ejercicio, tiene la opción de repartirse dividendos. Por supuesto después de realizar el impuesto de sociedades,  y especificarlo en la certificación de la aprobación de las cuentas anuales. Entonces tenemos dos situaciones: una la empresa y otra la persona física que recibe esos dividendos.
Los dividendos son la parte del beneficio obtenido por las sociedades mercantiles cuyos órganos sociales acuerdan que sea repartido entre los socios de las mismas. En este punto el dividendo ya ha tributado como parte del resultado del ejercicio de la sociedad y habrá pagado un 25% o 35 % de impuestos dependiendo del tipo de sociedad de que se trate. Ahora bien, tendremos que realizar la retención de estos dividendos que sera el 18% Modelo 123. Cuando llegue la hora de realizar la declaración de la renta la empresa extenderá un certificado de dicha retención, para que tú luego te la descuentes al final de tu declaración de la renta.

Si nos situamos en el lado de quien recibe los dividendos. Lo primero que hay que señalar es que el IRPF es un tributo de carácter personal (depende de las circunstancias de cada uno)  y directo que grava TODAS las rentas obtenidas por el contribuyente. En nuestra declaración de la Renta dichos dividendos forman parte de los rendimientos de capital mobiliario, que  son obtenidos por la participación en fondos propios de entidades, ejemplo dividendos.

Dichos rendimientos derivados de la participación en fondos propios de entidades se integran en la base imponible del ahorro y tributan al tipo fijo del 18%. Cabe señalar respecto de si hay doble imposición o no, que el propio legislador con anterioridad había creado un sistema de eliminación de la doble imposición de dividendos,  vigente en los ejercicios anteriores al 2007 y que actualmente ha cambiado por  una exención directa limitada de 1.500 € anuales, por el total de los dividendos obtenidos (artículo 7 del IRPF, apartado Y).

Yo creo que si nos limitados a la ley, es el propio legislador el que admite que existe doble imposición. Lo que pasa que siempre la ha subsanado, antes con una deducción, al final de la declaración y ahora con una exención directa a los dividendos.

Las conclusiones que yo saco son las siguientes:

  • Existe doble imposición: primero pagamos el IS (25% – 35%) y luego el IRPF (18%).
  • Este 18% es fijo, es decir, no depende de nuestros ingresos por el trabajo.
  • Los primeros 1500€ (totales, de todos los dividendos cobrados) no tributan al 18%, pero a partir de ahí, sí que hay que pagar el 18%.

Agradezco a Eneko, J. Robles y Albert que me hayan hecho sus comentarios, pues me ha hecho indagar más sobre un tema que nos toca tanto al bolsillo. Lástima que mis asesores me digan lo contrario de lo que nos gustaría oír. De todas formas, si tenéis una información contrastada que invalide lo que aquí digo, por favor, hacédmela saber: yo también quiero pagar sólo una vez los impuestos.

 

Evitar tener beneficios

En España, estos días se paga el Impuesto de Sociedades (IS), ese impuesto que se paga por tener beneficios empresariales. Es uno más de la lista de impuestos con las que hay que sobrevivir en este proceloso mar. Depende del tamaño de las empresas varía entre el 25% y el 35%. A todos los que creamos nuestra propia empresa nos gustaría tener beneficios, por supuesto. Sin embargo, como acabo de decir, Hacienda se lleva una cantidad de dichos beneficios, que tanto nos han costado. Luego, a la hora de repartir beneficios, Hacienda se queda otro 18% en concepto del retención del IRPF. Vamos, que tributamos doble.

Si tenéis una empresa pequeña, en la que no hay socios capitalistas y todos son socios que trabajan en la empresa, es mejor acabar el año con un beneficio (casi) nulo. Es mejor subirse el salario. De esta manera, no hay que pagar este IS y sólo el IRPF de cada mes. Para ello, hay que tener ya unos años de rodaje para saber muy bien los ingresos y los gastos, para ajustarse al máximo el sueldo.

No sé en otros países, pero seguro que hay algo similar y esta estrategia os puede servir para pagar menos impuestos.

Actualización: dados los comentarios que he recibido, he escrito un artículo sobre la doble imposición.

 

La Crisis Ninja

Hace tiempo que no hago ninguna recomendación sobre libros de empresa. Sin embargo, hace poco me he acabado de leer “La Crisis Ninja” de Leopoldo Abadía. Él mismo reconoce que no es economista, sino ingeniero (lo que hace que me guste más). Explica con palabras llanas a qué se debe la crisis actual, de la que yo también he hablado. No sé si estará disponible en Latinoamérica, pero en España lo encuentras en cualquier parte. Es un libro muy ameno, aunque a veces se va por las ramas y cuesta descrifrarle.

No os voy a resumir el libro, pero sí que os doy unas pocas pinceladas sobre el libro:

  • Definición de Crisis Ninja. En EE UU, conceder una hipoteca a personas que no tienen ingresos, no tienen trabajo y no tienen propiedades. En inglés, No Income, No job, no Assets. Como todos sabemos por sentido común, si le dejas dinero a un amigo que no tiene posibilidades de devolverlo, sabes que no lo recuperarás nunca.
  • Los Presupuestos Generales del Estado (de todos los Estados), deben ser equilibrados: tanto dinero hay (o se va a recaudar), tanto se ha de gastar. Gastar más de lo que se gana, todos sabemos que no lleva a ningún buen puerto.
  • El empresario ético. Todos los que montamos una empresa, deberíamos ser serios y seguir unas normas éticas o morales.
  • La responsabilidad individual. Todos nosotros, como personas, tenemos que tomar las riendas de nuestra vida y responsabilizarnos de lo que hacemos.

Como conclusión personal, saco dos:

  • El sentido común es el menos común de los sentidos (como todos vosotros ya sabéis). Si hubiera imperado el sentido común, esto no habría pasado.
  • No tiene ningún sentido refundar el capitalismo. Lo que se tendría que hacer es aplicar las leyes que ya existen, de forma rigurosa. Muchos de los problemas que se han producido, es culpa de una aplicación laxa de dichas leyes.
http://snwop.com/2008/01/04/el-libro-negro-del-emprendedor/
 

Ajuste de cuentas

En la cadena Cuatro de televisión en España, emiten un programa que se llama Ajuste de cuentas. Para los que no residáis en España o no veáis este programa, os hago un resumen: eligen a una familia en apuros económicos y les enseñan a salir de su situación de precariedad. El conductor del programa, en un momento dado, les pone en una situación crítica, para que reaccionen. Seguro que encontraréis varias críticas a dicha emisión con buscar un poco en Google. Sin embargo, hay un mensaje que creo que es importante.

Muchas personas, en estos tiempos de crisis, se sienten totalmente abatidas, pues esperan que, desde fuera, les resuelvan la situación. Precisamente, si ves este programa, te das cuenta como todos los protagonistas no tomaban las riendas de su vida y, lógicamente, la situación iba degenerando. Están casi siempre sin trabajo. Se les obliga a empezar a dirigir su vida, tomando sus decisiones, pensándolas, previendo el futuro y, como no, a buscar un trabajo. Como no podría ser de otra manera, en la TV siempre consiguen sus retos.

De todas formas, estoy seguro que en la vida real las cosas suelen ser así. En el momento que tomas tus propias riendas, en el momento que tomas tus propias decisiones, puedes conseguir todo lo que te propones.

En algunos comentarios que me habéis dejado, se entreveía cierta situación de desesperación o de no saber hacia donde seguir. Pues bien, si vemos que esta gente puede conseguir sus objetivos, vosotros también. No cejéis en vuestro empeño, que acabaréis llegando a todos vuestros objetivos.

 

Clientes y prescriptores

En mi negocio, nosotros hablamos directamente con las personas que tienen la decisión de contratación. Es decir, que son directamente nuestros clientes. Sin embargo, hay otras muchas actividades que tienen dos tipos de “clientes”. Por un lado, la persona que decide; por otro, la persona que influye en esa decisión.

Muchas veces nos encontramos con el caso de que la persona que decide es inaccesible. Podemos imaginarnos un director general de una gran empresa, que sólo trata con otros directores de grandes empresas. Sin embargo, uno de los escalafones inferiores (su secretaria personal, un director de marketing…) sí que son accesibles y, de hecho, es con ellos con quienes nos relacionamos. Si convencemos a esta gente, el director general tomará la decisión en base a lo que sus subordinados digan.

Otro ejemplo típico es el entorno familiar. Está claro que los juguetes los compran los padres, pero siempre se dejan influenciar por los hijos. Toda la publicidad de juguetes está orientada a los hijos (prescriptores), no a los padres (clientes).

En consecuencia, es muy importante identificar al cliente y al prescriptor. Si son la misma persona, perfecto. Pero si son distintos, tenemos que encontrar al prescriptor adecuado y “venderle” a él nuestro producto o servicio.

 

Expresiones que una persona exitosa no utiliza

El imaginario común siempre piensa que un emprendedor de éxito es un explotador, alguien sin ningún tipo de escrúpulos que sólo quiere el éxito y el dinero a cualquier precio. Supongo que los movimientos comunistas se han encargado de difundir esta perspectiva. Las empresas del siglo XIX no se parecen en nada a las del siglo XXI, pero aún así se mete a todo el mundo en el mismo saco. Sigue habiendo gente que piensa así, pero son minoría.

Esto viene a cuento de una idea muy preconcebida de las personas de éxito, tanto empresarios como trabajadores: lo (supuestamente) superiores que se creen a los demás. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Aunque no me he encontrado con suficientes emprendedores como para hacer una estadística fiable, me baso en un artículo de Mi carrera laboral en IT. Allí hablan de unas frases que una persona con éxito nunca dice. Como algunas me han parecido muy interesantes, las comentaré:

  • Esa es una pregunta estúpida… ¿Quién decide qué preguntas son estúpidas y cuáles no? Realmente, quien dice esto es un estúpido. Reconozco que a veces, con un cliente, no me atrevo a preguntar según qué, por miedo a que crean que no valgo para el trabajo.
  • Probablemente no tengas tiempo para esto… Si le digo a alguien esto respecto a un proyecto, seguro que se lo toma con muy poco interés, justo lo contrario de lo que quiero.
  • Yo sólo iba a decir… Un defecto típico que muchos tenemos: minusvalorarnos. Las cosas hay que decirlas altas y claras y estar convencido de lo que decimos.
  • No puedo…, Lo intento…, Pero…, Yo espero… Yo las metería en el mismo saco y vienen a decir que no estamos convencidos de lo que hacemos, que no nos vemos capacitados. Yo mismo he pasado por ello, pero cada vez me veo más capaz de todo lo que hago.

Está claro que para tener éxito hay que creer en él y tener sentido común. Si nosotros no estamos convencidos de nuestro potencia, nadie más creerá en nosotros.

 

Darse a conocer en los bancos

Uno de los actores secundarios de todas las empresas son los bancos. Allí abrimos una cuenta corriente para tener nuestro dinero, hacemos transferencias, recibimos transferencias, pagamos los impuestos, etc. En general, cuanto menos tiempo te quite un banco, más efectivo es. No sé como es el sistema bancario en América (tanto del Norte como del Sur), pero en España, tenemos una sucursal bancaria de todos los bancos habidos y por haber en cada esquina. Esto hace que elegir un banco requiera un tiempo, pero no haya que irse muy lejos para encontrarlo.

Una vez tenemos el banco elegido, hay que darse a conocer en él. En concreto, que el director de la sucursal y los empleados clave sepan quien eres, que tienes una empresa, que has invertido X cantidad de dinero… Para ello, hay que ir con cierta regularidad: a ingresar un cheque, a pedir asesoramiento por cualquier tema o a sacar dinero para pagar. El objetivo de todo ello es muy simple: hay que generar confianza.

El primer beneficio que se saca es que te resuelven los temas más ágilmente. Si un día no puedes ir en persona y llamas por teléfono o envías un correo electrónico, te podrán resolver el problema fácilmente. Incluso me he encontrado personalmente con que me han dicho que no hace falta que firme al instante, que ellos me lo hacían todo y que pasase cuando me fuera bien.

El segundo, y más importante, es a la hora de pedir un préstamo. Me pasó que tenía que pagar un IVA trimestral y no tenía suficiente. Me presenté en el banco con mi problema y salí con un crédito al 0% para pagarlo. No me pidieron nada. El propio director se encargó de resolverlo y eso que tenía mucho trabajo y le venía mal atenderme.

Finalmente, aunque no tengas mucho dinero, puedes acabar convirtiéndote en un cliente “importante”, con todo lo que ello supone. Esto me ha pasado ya en dos bancos: uno a nivel particular y otro a nivel profesional. Ya ni me piden identificación para hacer transacciones: buscan ellos mismos en el ordenador mis datos.

 

La incertidumbre del despido

Hace unos días hablaba con una persona empleada sobre su situación. Su empresa tenía un cliente muy particular, que le traía de cabeza. Incluso veía la posibilidad de que la despidiesen, por quejas del cliente. Yo intentaba dar mi punto de vista y ver si había alguna opción de arreglar la situación con el beneplácito de todos los implicados. En un momento dado, me dijo que vivía con la incertidumbre del despido.

Esto me dio mucho de que pensar. La principal razón que da la gente para seguir de empleado es tener un sueldo fijo. Sin embargo, no es más que una seguridad ficticia, pues el jefe te puede despedir cualquier día. Yo mismo he pasado por este trance, de ver como una oficina de una multinacional era cerrada por motivos desconocidos y verte en la calle. Además, fue en un momento en el que no había apenas trabajo en mi sector. Hay que recordar que, al ser empleado, se tiene una única fuente de ingresos.

En cambio, cuando se tiene una empresa, esta incertidumbre no se tiene. Es cierto que una empresa puede fracasar. Pero, como empresarios, podemos hacer mucho para evitarlo. Si un cliente se va, podemos redoblar esfuerzos para encontrar otro; o si hay un descenso en la demanda, nos apretaremos el cinturón. Sin embargo, un empleado, poco puede hacer, si le cae mal al jefe o viene su hijo o sobrino a quitarnos el puesto de trabajo.

 

Una solución al paro: el autoempleo

En España, el paro está desbocado. Cada mes los resultados son peores que el anterior. Lo peor es que los políticos no están haciendo nada para resolverlo. El “buenrollismo” da votos, pero no crea puestos de trabajo. Por si fuera poco, he recibido un correo electrónico que con el dinero que se van a gastar los gobiernos en sacarnos de la crisis, nos lo diesen a cada uno, sería una buena cantidad…

Volviendo al paro, cada día hay noticias de una empresa u otra que cierra o despide a mucha gente. Esta gente, mayoritariamente, se encuentran con que no saben que hacer con su vida. Se les viene el mundo encima. A mí también me han despedido de una empresa, por cierre de sus oficinas y no es algo agradable. Me costó bastante encontrar otro trabajo.

Hoy mismo una amiga mía he hablaba de una empresa que cerraba y que daba trabajo a decenas de personas. La gravedad era mayor en algunas familias que tenían a ambos progenitores trabajando allí. Ante esto, no puedo evitar decir que la culpa es de la propia pareja, por no diversificar los riesgos.

Sin embargo, a casi nadie se le ocurre crear una empresa o, por lo menos, hacerse autónomo. Por el contrario, creo firmemente que es una muy buena solución. Me he detenido a leer este artículo y una persona comenta que no es válido para todo el mundo. Acepto que puede ser así: no todo el mundo tiene la capacidad de montar una empresa. Pero creo que la mayoría sí. De hecho, si he podido yo (y no soy un super-héroe ni nada parecido), otras muchas personas podrán también

 

Las oportunidades de una crisis

La palabra crisis está en boca de todos: crisis por allí, crisis por allá. Es la palabra más de moda y la que nos llena los noticieros de la TV. Parece que el mundo va a desaparecer, que todos iremos al paro, que no hay futuro… Ciertamente, hay una crisis mundial provocada por el sector financiero en Estados Unidos. Para quien no lo haya visto, recomiendo este vídeo de Leopoldo Abadía; es una magnífica explicación del origen de esta crisis.

Sin embargo, yo quería hablar de la otra cara de la moneda: las oportunidades que ofrecen las crisis. Como alguno de vosotros ya sabéis, en chino, oportunidad y crisis se escriben igual (o muy parecido, no me queda muy claro). Para todo emprendedor, esto es crucial: ha de aprovechar las oportunidades que se le presentan.

Sé que la mayoría de la gente no pensaría en crear una empresa en estas épocas. No obstante, hay que tener en cuenta algunos detalles:

  • Muchas empresas cierran, con lo que la competencia se reduce.
  • Las empresas que sobreviven a una crisis, tienen muchas opciones de tener mucho éxito en época de bonanza.
  • Se crean condiciones nuevas en el mercado, que dan lugar a nuevas oportunidades de negocio.
  • Muchos precios bajan, con lo que los costes pueden ser más bajos.

En definitiva, quienes tengáis ganas de emprender, no os asustéis por el clima actual de incertidumbre. Si hacéis bien los deberes, con vuestro plan de empresa y un control riguroso de costes, tenéis mucho ganado.