El valor en bolsa

Durante el mes de mayo pasado, Apple superó en capitalización bursátil a la todopoderosa Microsoft. ¿Qué quiere decir esto? Pues nada más que los brokers están dispuestos a pagar más por Apple que por Microsoft. No nos olvidemos que Windows está en más del 90% de los ordenadores personales del mundo.

Explico esto para evitar confusiones y malos entendidos. Un concepto es el beneficio que genera una empresa y otro muy distinto, el dinero por que el otra persona (o empresa) estaría dispuesto a comprar dicha empresa. No os equivoquéis ni os confundáis de objetivos a la hora de crear una empresa o de gestionarla: si queréis venderla, querréis una valoración alta, pero si lo que queréis es generar beneficios, no os debe importar mucho el valor en el mercado de la empresa.

Cuidado al comprar (y vender)

Todos vosotros habréis recibido ofertas fantásticas por cualquier producto o servicio para vuestra empresa. Nos viene un comercial y nos cuenta que su software, su diseño, sus herramientas… son las mejores del mercado. Si le contratamos, ahorraremos X dinero. Seguro que si todos me contáis vuestros casos más esperpénticos, da lugar para un libro. A mí me está pasando que clientes míos me piden consejo por productos que no tienen nada que ver con mi empresa, pero que les están vendiendo y no saben qué es lo que les ofrecen.

Sin embargo, en esto yo soy, personalmente, muy desconfiado. Quizás en exceso. De buenas a primeras, mi respuesta es NO. Lo primero que me pregunto es: ¿me lo puedo permitir? La mayoría de las veces son precios muy elevados que para una empresa como la nuestra, es demasiado dinero. También descarto inmediatamente a vendedores zalameros: a mí me tienen que convencer con hechos, no con palabras. Luego está el vocabulario: si no entiendo lo que me quieren vender, difícilmente lo contrataré. Siempre me hago una pregunta: si hasta ahora no lo he echado en falta, ¿por qué ahora lo voy a contratar? Cuando he necesitado algo, he ido yo mismo a conseguirlo.

¿Por qué os cuento esto? Por dos razones:

  • Antes de que os vayáis a gastar una gran suma de dinero, hay que meditarlo mucho. No hay que precipitarse. Ninguna oferta que os presenten será inigualable; en un futuro no muy lejano, otro vendedor os ofrecerá lo mismo y, puede, que por menos dinero.
  • Cuando vayáis a vender, poneros en la piel de comprador. Si no estáis dando algo que necesite a un precio que pueda pagar, estaréis perdiendo el tiempo.

La globalización

Hace varios años una amiga me preguntaba que es esto de la “globalización”. Entonces salía con tanta frecuencia en las noticias como hoy en día la palabra “crisis”. Supongo que todos los que me leéis o, al menos, todos los que queréis crear una empresa, sabéis lo que es esto de la globalización. Si no lo sabéis, os recomiendo que no sigáis leyendo e investiguéis por vosotros mismos lo que es. Supongo que, a partir de aquí, todos me entendéis al hablar de globalización.

Lo primero que quiero decir es que no voy a entrar a enjuiciar este concepto. Se puede decir mucho de la globalización, tanto bueno como malo. Pero hay un hecho: la globalización ha llegado para quedarse. Es como la caja de Pandora, que una vez abierta no puede cerrarse. Esto quiere decir que todos vosotros lo habéis de tener en cuenta cuando creéis vuestra propia empresa. Lo contrario es un asegurarse un fracaso.

Siempre escucharemos agoreros que dirán que es lo peor que nos ha podido pasar. Pero cuando creas una empresa, no estás pensando en resolver problemas de la humanidad, sino los nuestros propios. Tampoco una empresa es un tribunal de justicia. Hay que tomarla como una compañera inseparable. Y hay que aprovecharse de ella. No estoy hablando de ser despiadado, sino de sacar todo lo positivo de este mundo globalizado. Si sabéis navegar sobre las olas de la globalización, como capitanes de un barco en alta mar, tendréis mucho logrado.

El tabú del dinero

No soy un fan de Martin Varsavsky, ni creo en todos los proyectos que hace, pero esto no quita que le dé toda la razón en algunos artículos que publica. Creo que sus comentarios en La plata no es porno pone el dedo en la llaga.

No sé cómo es la mentalidad en otros países, pero en España está mal visto ganar dinero. Se considera que quien acumula riqueza es, por definición, un delincuente, que ha tenido que salirse de la ley para llegar a su situación de desahogo económico: extorsión, explotación de trabajadores, corrupciones, pelotazos, etc. Nadie habla en público del dinero que tiene o que ha ganado, sino que se esconde con vergüenza. Desde mi punto de vista, todo esto viene del concepto marxista del trabajo, que intenta ser impuesto por algunos de nuestros líderes políticos.

Estoy de acuerdo con Martín en que esta mentalidad es un problema más en la sociedad española, que está haciendo que la crisis se cobre más víctimas asalariadas en España que en países de nuestro entorno. Cuando los sindicatos, políticos, intelectuales y demás seres pseudo-anti-capitalistas entiendan que para crear empleo, hay que crear empresas y que, para crear empresas, es necesario dinero, estaremos en el buen camino para volver a la senda del empleo y generación de riqueza. La utopía marxista ha demostrado ser un fracaso para llegar a la felicidad de las personas.

Y para evitar que este problema vuelva a ocurrir en el futuro, hay que educar a los niños de hoy en día a que se puede hacer dinero de forma legal, creando una empresa. Para ello habrá que enseñarles qué es el mercado, qué es la competencia, qué es la innovación, qué es el dinero y todo aquello que necesitarán el día que empiecen a trabajar. En resumidas cuentas, dejar de considerar un tabú el dinero.

La necesidad de una reforma laboral en España

Leía hace unos días un artículo titulado Por qué una reforma laboral es inevitable. A cualquier sindicalista que lo lea, se le pondrán los pelos de punta, pondrá el grito en el cielo y tachará de indecente al autor. No soy licenciado en economía, con lo que no sé hasta que punto abaratar el despido es la solución. Sin embargo, hay un hecho incontestable: 2 de cada 3 parados nuevos de la Unión Europea es español. Esto debería provocar bochorno y sonrojo en el ejecutivo español y dar de que pensar en los sindicatos. Así no se puede seguir.

Cuanto más se retrase la consabida reforma laboral en España, más tardaremos en salir de la crisis. Esto afecta tanto a empresarios como a empleados, por mucho que se quiera ver que los empresarios somos los malos de la película y los empleados los buenos. Aunque les duela a los sindicatos, para haber empleados, antes ha de haber empresas (y no al revés). En la situación actual, las empresas están menguando y, las que hay, no tienen capacidad de contratar o no se atreven a hacerlo. Si hay algún contrato, es temporal, con lo que sólo se retrasa el problema unos meses.

En resumidas cuentas, los políticos, asociaciones de empresarios y sindicatos tienen la obligación de ponerse manos a la obra y resolver este problema. La solución ha de ser tal que el paro baje y lo vaya a hacer a largo plazo; para esto, se han de crear nuevas empresas y, las que hay, han de contratar a más gente. ¿Cómo? No lo sé, pero por eso no me he metido ni a político, ni a sindicalista ni en una asociación de empresarios.

Costes fijos, variables y ocultos

En el momento que estamos haciendo el plan de empresa, tenemos que calcular cuales van a ser los costes fijos y los costes variables. Para los que os suene esto a chino, los costes fijos son los costes que siempre tendremos, tanto si vendemos como si no, mientras que los costes variables son aquellos que sólo entran en juego, cuando vendemos. Es muy conveniente analizar todos los gastos y saber a qué tipo son y qué tenemos en cada grupo.

Al hilo de estos temas, recuerdo que cuando iba a los cursos de Barcelona Activa, nos hicieron un comentario: aunque creamos que el beneficio con un producto o servicio es del 100%, no nos engañemos, la práctica nos demostrará que el beneficio será menor; cómo máximo, del 90%. Esto es importante, pues un cambio de este calibre puede hacer que una empresa sea o no viable.

A la hora de calcular los costes variables, por mucho que nosotros creamos que van a ser nulos, siempre habrá algún gasto con el que no contábamos. A lo mejor tendremos que ir a ver al cliente en avión, cuando no lo habíamos previsto; puede que haya que subcontratar a alguien porque no tengamos tiempo para hacerlo todo; un tema que pensábamos que podríamos hacer fácilmente nos implica gastos con los que no contábamos… Es a esto a lo que me refiero con costes ocultos.

Es muy importante sacar a la luz estos costes ocultos, para evitar una sorpresa. Hay que estrujarse el cerebro para aflorar todo lo que nos va a costar hacer una venta. Yo mismo creía que habría casos en los que el beneficio sería del 100%, pero la realidad te muestra que no, que siempre hay algo que hace que no ganes tanto dinero.

Mitos sobre emprendedores

Hace ya mucho que leí este artículo sobre los mitos que rodean a los emprendedores, basado en otro artículo de Guy Kawasaki. Tengo mis comentarios al respecto, así que los voy a compartir con vosotros:

  • Se necesita mucho dinero para montar una empresa. Si lo único que vendes es tu conocimiento o tu tiempo y te haces autónomo, los gastos iniciales pueden ser próximos a cero.
  • Las empresas de capital riesgo son el lugar adecuado para conseguir dinero. Si ya era difícil antes, en los tiempos que corren, lo es todavía más. Sólo consiguen un pequeñísimo porcentaje de empresas financiación de capital riesgo. Lo más fácil es poner dinero propio y el de la gente de tu entorno.
  • La mayoría de los business angels son ricos. Esta me ha sorprendido. No he tenido contacto con ninguno, así que para mí incluso ha sido una novedad.
  • Los bancos no dejan dinero a las empresas de nueva creación. Seguramente esto ha dejado de ser mito para pasar a ser realidad. Ahora no dejan dinero ni a su madre. Me gustaría saber qué dice ahora Guy Kawasaki al respecto. De todas formas, he de reconocer que hace unos meses, el banco me dejó una pequeña suma de dinero que me era indispensable.
  • La mayoría de emprendedores crean sus negocios en sectores atractivos. Los negocios se pueden hacer en cualquier sector. Lo mejor es conocer el sector al que nos vamos a dedicar.
  • El crecimiento de una empresa depende más del talento que del sector. Los datos que da Guy Kawasaki indican que las empresas tecnológicas crecerán más. Sin embargo, no hay que olvidar que es mejor elegir allí donde estaremos más a gusto trabajando.
  • Los emprendedores ganan mucho dinero. Como siempre, las estadísticas se encargan de desmentirlo. Sin embargo, creo que hay que hacer lo posible para cambiar esta tendencia. No estoy hablando de hacerse rico, sino de ganar un buen sueldo. Espero poder convertir este mito en realidad.
  • Comenzar un negocio es fácil. Bueno, crear el negocio, técnicamente es fácil. Esto teniendo en cuenta que en España, el proceso de constitución es una pesadilla. El problema es mantener la empresa a flote.

Como veis, hay mucho mito y poco conocimiento a la hora de crear una empresa. Estoy seguro que esto hace que mucha gente que quisiera montar la suya, se lo piense dos veces, cuando realmente el camino es otro.

La injusticia del principio del devengo

Este artículo bien podría ser una continuación de mi serie sobre las medidas económicas para PYMES, pero la quiero comentar a parte, ya que me saca de quicio. Según el Plan General Contable:

la imputación de ingresos y gastos deberá hacerse en función de la corriente real de bienes y servicios que los mismos representan y con independencia del momento en que se produzca la corriente monetaria o financiera derivada de ellos

Traducido: pagamos impuestos según emitamos o recibamos las facturas, no cuando realmente pagamos o cobramos. En consecuencia, si emitimos una factura, pero la cobramos en el siguiente trimestre contable, tenemos que adelantar el IVA a Hacienda. Esto me parece una gran injusticia y un grave problema para la liquidez de las pequeñas empresas. Cuando llega el día que hay que pagar el IVA y no tienes dinero, hay que pedir un aplazamiento a Hacienda, con los intereses que esto conlleva.

Vuelvo a decirlo una vez más: las leyes asfixian a los pequeños emprendedores con sus normas absurdas e injustas. Si en España (o en cualquier otro país), los gobiernos quieren que se creen empresas, que se cree riqueza, que baje el paro, etc., tendrán que empezar a cambiar las leyes. En este caso, lo más beneficioso para las empresas pequeñas sería el criterio de caja, es decir, pagar los impuestos por las facturas realmente cobradas. Esto implicaría a la administración pública en las empresas y obligaría al Gobierno a forzar el cobro de las facturas lo antes posible, con los beneficios que esto tiene en las pequeñas empresas. Pero no, los gobiernos siguen considerando a los empresarios como los malos de la película, como en los tiempos de Marx y Engels.

No olvidemos que son las PYMES las que crean el tejido empresarial de un país, riqueza y puestos de trabajo.

Medidas económicas para PYMES (III)

Para acabar con mi serie de medidas económicas para PYMES (primera y segunda), ahí van otras cinco más.

  1. Proteger al pequeño empresario. Las leyes actuales, o bien protegen al trabajador de los desmanes de empresarios decimonónicos, o bien protegen a las grandes empresas que tiene influencias en Moncloa (o en la Casa Rosada o en el Palacio de la Moneda o…) A los pequeños empresarios no los protege nadie de los desmanes de los empleados ni de los abusos de las grandes empresas.
  2. Facilitar la contratación. Sé que mencionar despido libre es como mencionar al diablo. Sin embargo, se ha de buscar alguna fórmula para que las PYMES puedan contratar sin el riesgo que esto supone, al menos en España. Yo mismo no tengo intención de contratar a nadie, ya que el coste que eso me supondrá me resulta prohibitivo. No tengo una varita mágica para este tema, que tan delicado es, pero estoy seguro que hay soluciones.
  3. Leyes específicas para PYMES. No tiene ningún sentido que una empresa pequeña se mida por el mismo rasero que una grande. Esto incluye la legislación laboral (punto anterior), impuestos, seguridad social, etc.
  4. Involucrar a los sindicatos. Los sindicatos sólo se preocupan de las grandes empresas. Al final, lo único que quieren es tener su cuota de poder. No hay más que ver el reciente caso de Alitalia. Si los sindicatos se involucrasen en crear pequeñas empresas y entendiesen el funcionamiento de una PYME, el paro bajaría, uno de sus (supuestos) objetivos.
  5. Cambio en la mentalidad hacia la educación. Esto sí que es un brindis al sol, pues sé que costará muchos años conseguirlo, si se llega a ello. Cada día salen estudios que muestran el nivel de estudios tan bajo que tenemos en España. Si queremos que las empresas tengan buenos profesionales, antes hay que formarlos. Por desgracia, aquí no se mide apenas la formación, sino que se valora la experiencia pura y dura. Esto hace que los estudiantes no vean interés en acabar sus estudios, sino en ponerte a trabajar, ganar dinero y experiencia cuanto antes, para progresar.

¿Qué más añadiríais? Aún podremos montar un partido político con las ideas de todos…

Medidas económicas para PYMES (II)

Dentro del capítulo de las medidas económicas que ayudarían a las PYMES, en tiempos de crisis y en tiempos de bonanza, empiezo con mi lista. Veréis en los artículos que he comentado se repiten algunas medidas.

  1. Reducción de los plazos de cobro por ley. Como ya expliqué al hablar de los pagos en 30, 60 y 90 días, se trata de un poder de negociación. Las empresas grandes “fuerzan” a que las pequeñas les financien a coste nulo. La Comisión Europea está tomando cartas en el asunto. Si de mí dependiese, pondría como límite legal 30 días. Es un plazo más que suficiente para procesar una factura A partir de allí, se podrían exigir cierto tipo de indemnizaciones que deberían ser un % importante, para que pagarla tan tarde no fuese rentable. Esto incluye a las administraciones públicas, que llegan a pagar al cabo de 6 meses (una vergüenza).

  2. Ventanilla única. Un empresario tendría que dirigirse a una única ventanilla para realizar todos sus trámites. Y cuanto hablo de todos, quiero decir TODOS. No me importa que las competencias estén transferidas, ni que la seguridad social y hacienda sean dos ministerios diferentes. Pago mis impuestos y exijo que quien trabaje sea la administración para resolverme los problemas y no al revés.

  3. Facilitar la creación de empresas. Para que se creen empresas, lo primero que hay que hacer es facilitarlo. ¿Cuántas personas habrán desistido de crear su propia empresa, ante el largo y costoso proceso de creación? Como acabo de decir, ya pagamos nuestros impuestos como para que luego nos compliquen la vida.

  4. Adelgazar la administración pública. Tengo amigos y amigas que son funcionarios y me explican como se trabaja dentro. La ley del mínimo esfuerzo impera y hay más trabajadores de los que serían necesarios, ya que por cada vago que hay, hay que contratar a otra persona para que haga realmente el trabajo del vago y el suyo. Bastaría con despedir a toda esta gente que sólo va a calentar la silla y el resto de la población saldríamos beneficiados, incluidas las PYMES.

  5. Dejar de ofrecer ayudas. Prefiero que me bajen los impuestos directamente. Con ello, volviendo al punto anterior, toda la gente que sobra podría despedirse y la administración no lo notaría, pues tendría menos dinero que administrar.