El mundial y la economía

Hoy me voy a permitir el lujo de filosofar un poco con los últimos acontecimientos.

Ayer, la selección Española se proclamó campeona del mundo. Desde que empezó el mundial, la gente ha estado anestesiada (así se ha podido subir el IVA sin que nadie haya salido a la calle). Sin embargo, esto puede tener un efecto positivo. Hoy, la mayoría de la población española tiene el ego por las nubes. Así las cosas, no hay crisis que se resista. Puede que sea un poco naiv, pero es posible que hoy la gente se olvide de que estamos en crisis y vuelva a consumir de forma habitual. No lo digo yo, sino que lo he oído en algún que otro sitio. Si con ello conseguimos aumentar el consumo interno, la crisis puede estar un poco más cerca de su final.

¿Vosotros que creéis?

3 thoughts on “El mundial y la economía

  1. Hola! pues no eres el único que ha oído eso de salir adelante aprovechando el tirón! y de hecho estoy completamente de acuerdo, porque al final se resume a un problema de confianza. La economía de un país, y por tanto la estructura que hace se sustente, es tanto más sólida cuanto mayor sea la confianza depositada en la misma, esto se traduce en un uso “sano” del consumo, permitiendo la deseada y necesaria circulación del dinero.

    Supongo que no tiene mucho que ver con este comentario, pero he visto que se va a celebrar un Foro de Emprendedores en Canarias en el primer trimestre de 2011, organizado por InverPro (http://www.inverpro.org/) y que podría ser una buena oportunidad para promover la confianza, y la circulación.

    Saludos

  2. Yo creo que con ilusión y confianza se sale de esta.
    Un cambio de gobierno tampoco vendría mal…pero eso es otra historia.

  3. Hola! pues no eres el único que ha oído eso de salir adelante aprovechando el tirón! y de hecho estoy completamente de acuerdo, porque al final se resume a un problema de confianza. La economía de un país, y por tanto la estructura que hace se sustente, es tanto más sólida cuanto mayor sea la confianza depositada en la misma, esto se traduce en un uso “sano” del consumo, permitiendo la deseada y necesaria circulación del dinero.
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