Archive for junio, 2009

Ajuste de cuentas

En la cadena Cuatro de televisión en España, emiten un programa que se llama Ajuste de cuentas. Para los que no residáis en España o no veáis este programa, os hago un resumen: eligen a una familia en apuros económicos y les enseñan a salir de su situación de precariedad. El conductor del programa, en un momento dado, les pone en una situación crítica, para que reaccionen. Seguro que encontraréis varias críticas a dicha emisión con buscar un poco en Google. Sin embargo, hay un mensaje que creo que es importante.

Muchas personas, en estos tiempos de crisis, se sienten totalmente abatidas, pues esperan que, desde fuera, les resuelvan la situación. Precisamente, si ves este programa, te das cuenta como todos los protagonistas no tomaban las riendas de su vida y, lógicamente, la situación iba degenerando. Están casi siempre sin trabajo. Se les obliga a empezar a dirigir su vida, tomando sus decisiones, pensándolas, previendo el futuro y, como no, a buscar un trabajo. Como no podría ser de otra manera, en la TV siempre consiguen sus retos.

De todas formas, estoy seguro que en la vida real las cosas suelen ser así. En el momento que tomas tus propias riendas, en el momento que tomas tus propias decisiones, puedes conseguir todo lo que te propones.

En algunos comentarios que me habéis dejado, se entreveía cierta situación de desesperación o de no saber hacia donde seguir. Pues bien, si vemos que esta gente puede conseguir sus objetivos, vosotros también. No cejéis en vuestro empeño, que acabaréis llegando a todos vuestros objetivos.

 

Cuidado al comprar (y vender)

Todos vosotros habréis recibido ofertas fantásticas por cualquier producto o servicio para vuestra empresa. Nos viene un comercial y nos cuenta que su software, su diseño, sus herramientas… son las mejores del mercado. Si le contratamos, ahorraremos X dinero. Seguro que si todos me contáis vuestros casos más esperpénticos, da lugar para un libro. A mí me está pasando que clientes míos me piden consejo por productos que no tienen nada que ver con mi empresa, pero que les están vendiendo y no saben qué es lo que les ofrecen.

Sin embargo, en esto yo soy, personalmente, muy desconfiado. Quizás en exceso. De buenas a primeras, mi respuesta es NO. Lo primero que me pregunto es: ¿me lo puedo permitir? La mayoría de las veces son precios muy elevados que para una empresa como la nuestra, es demasiado dinero. También descarto inmediatamente a vendedores zalameros: a mí me tienen que convencer con hechos, no con palabras. Luego está el vocabulario: si no entiendo lo que me quieren vender, difícilmente lo contrataré. Siempre me hago una pregunta: si hasta ahora no lo he echado en falta, ¿por qué ahora lo voy a contratar? Cuando he necesitado algo, he ido yo mismo a conseguirlo.

¿Por qué os cuento esto? Por dos razones:

  • Antes de que os vayáis a gastar una gran suma de dinero, hay que meditarlo mucho. No hay que precipitarse. Ninguna oferta que os presenten será inigualable; en un futuro no muy lejano, otro vendedor os ofrecerá lo mismo y, puede, que por menos dinero.
  • Cuando vayáis a vender, poneros en la piel de comprador. Si no estáis dando algo que necesite a un precio que pueda pagar, estaréis perdiendo el tiempo.
 

La globalización

Hace varios años una amiga me preguntaba que es esto de la “globalización”. Entonces salía con tanta frecuencia en las noticias como hoy en día la palabra “crisis”. Supongo que todos los que me leéis o, al menos, todos los que queréis crear una empresa, sabéis lo que es esto de la globalización. Si no lo sabéis, os recomiendo que no sigáis leyendo e investiguéis por vosotros mismos lo que es. Supongo que, a partir de aquí, todos me entendéis al hablar de globalización.

Lo primero que quiero decir es que no voy a entrar a enjuiciar este concepto. Se puede decir mucho de la globalización, tanto bueno como malo. Pero hay un hecho: la globalización ha llegado para quedarse. Es como la caja de Pandora, que una vez abierta no puede cerrarse. Esto quiere decir que todos vosotros lo habéis de tener en cuenta cuando creéis vuestra propia empresa. Lo contrario es un asegurarse un fracaso.

Siempre escucharemos agoreros que dirán que es lo peor que nos ha podido pasar. Pero cuando creas una empresa, no estás pensando en resolver problemas de la humanidad, sino los nuestros propios. Tampoco una empresa es un tribunal de justicia. Hay que tomarla como una compañera inseparable. Y hay que aprovecharse de ella. No estoy hablando de ser despiadado, sino de sacar todo lo positivo de este mundo globalizado. Si sabéis navegar sobre las olas de la globalización, como capitanes de un barco en alta mar, tendréis mucho logrado.