Perder un cliente

Cuando creamos nuestra propia empresa, contamos en ir sumando clientes. En nuestros planes de empresa, empezamos con un cliente, luego dos, luego tres… y así sucesivamente. Hacemos unos cálculos sobre lo que iremos ganando con cada cliente y ponemos un listón para indicar el número de clientes que necesitamos para cubrir gastos.

Sin embargo, tarde o temprano, se pierde un cliente. A mí ya me ha pasado alguna vez. El primero, más que perderlo, fue que no sabía qué quería hacer. Con otros, nos puede pasar que haya un parón, un tiempo muerto en el que el cliente se organiza internamente. Pero hace un mes, un cliente nos dijo directamente que no quería trabajar más con nosotros.

La primera reacción que solemos tener es pensar que lo estamos haciendo muy mal, que tenemos un problema. No obstante, en mi caso, no lo vi así. Podíamos ganar bastante dinero con ellos, sin realizar mucho trabajo. Pero nos estaba costado mucho cobrar y estábamos asumiendo más riesgos de los que podíamos. En el fondo, fue un alivio (aunque todavía nos deben mucho dinero y sabemos que nos costará cobrar).

A que viene todo esto. Pues muy simple: cuando perdáis un cliente, no os desesperéis. Es posible que sea lo mejor para vosotros. Es cierto que perder un buen cliente puede suponer un problema, pero perder un mal cliente, acaba siendo un beneficio para la empresa. Tampoco olvidéis que ganar o perder clientes forma parte del juego de una empresa.

 

Dejar un comentario