Hablar en público

Hace unos días hablaba sobre los empresarios tímidos. No es que yo sea un lanzado; de hecho, en las reuniones que se organizan para establecer contactos (“networking” en nuestra jerga), siempre me cuesta dar el primer paso. Sin embargo, nunca me ha costado hablar en público. De hecho, doy clases en la universidad y esto me permite cierta soltura.

Creo que es muy importante para un emprendedor aprender a hablar en público. ¿Qué sería de Apple sin el magnetismo que genera Steve Jobs en sus conferencias? ¿Cómo está atrayendo Barak Obama a los electores de EE UU? A lo mejor, ni uno ni otro son buenos gestores, pero cuando hablan en público, se meten en el bolsillo al público. A menor escala, todos nosotros pasamos por lo mismo: si somos capaces de convencer a nuestra audiencia, tenemos un gran punto ganado.

Hace unas semanas, en el SMX Expo de Madrid había una charla que la daban dos empleados de una gran empresa tecnológica española. Recuerdo que el primero sudaba sin cesar y la voz se le entrecortaba. Desde mi punto de vista, la calidad de esa conferencia estaba muy devaluada, por muy interesante que fuera su explicación.

Para los que os sintáis algo inseguros en vuestras charlas, Desencadenado nos da una serie de recomendaciones para una presentación. De todo lo que comenta, yo destacaría:

  • Antes de empezar, comprueba que todo funciona.
  • Practicar el hablar en público en entornos seguros.
  • Busca alguna referencia en el público

¿Os cuesta hablar en público? ¿Tenéis algún truco para no poneros nerviosos?

One thought on “Hablar en público

  1. Hola emprendedor estoy aprovechando el verano para retocar mis carencias que tengo identificadas desde hace tiempo pero que nunca las he afrontado porque mis mecanismos de defensa me decían que algún día las superaría

    Acerca del tema de hablar en público, me apunté a un curso de voz con una profesora de canto cosa que recomiendo tremendamente. Te enseñan trucos para vocalizar mejor, tener aire suficiente, etc.

    Respondiendo a tu pregunta, un truco tremendamente útil que aprendí para no ponerme nervioso es recitar una media hora antes una parte de tu discurso con un lapiz entre los dientes, y luego hacerlo sin el lápiz. Te sorprendes de lo limpio que salen tus sonidos sin el lápiz, ya que la lengua se te coloca en el sitio exacto para poder vocalizar mejor.

    A todos nos horroriza escuchar nuestra voz grabada, nos parece que hablamos fatal, pero también se nos sube el ego cuando hacemos algo bien y creerme el escucharte vocalizando bien te da confianza para afrontar tu encuentro con esos espectadores a los que muchas veces tememos.

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