Tomarse la vida con calma

Hoy vuelvo a hablar sobre la vida en general, que pasa por ser muy estresada en el caso de los emprendedores. Ya hablé anteriormente sobre sobrevivir al estrés y la meditación. Hace poco me encontré con otra lista, que tanto nos gustan, sobre 12 pasos para saber dejarse llevar. Aunque esta lista esté pensada para un público en general, yo haré mis comentarios desde el punto de vista de un emprendedor:

  • Aceptar que no se puede controlar todo. Creo que en este punto, lo más valioso es recordar que sólo nos podemos controlar a nosotros mismos. Todo lo que está fuera, podemos influenciar, pero no controlar. Si todos aceptásemos esto, intentaríamos ser felices por nosotros mismos.
  • Darse cuenta. Para poder cambiar algo, resolver un problema, tomar una decisión, hay que ser plenamente consciente de la situación. Intentar tomar una decisión sin conocer toda la información, suele ser desastroso.
  • Respirar. Está demostrado que nos relaja. Cuando tengamos mucho trabajo, llegamos tarde a una reunión, nos llevan la contraria…, no olvidemos respirar profundamente.
  • Ver las cosas con perspectiva. Cuando estamos en el día a día, no vemos más allá. Aquí aplica la famosa frase: “los árboles no nos dejan ver el bosque”. Los problemas, vistos a la distancia, no lo son tanto. En la empresa, es fundamental no desesperarse con menudencias.
  • Practicar. Nadie nace sabiendo ser emprendedor o empresario. Todos nos equivocamos y tenemos que aceptarlo. En el marketing en Internet dicen: equivócate rápido. Así se aprende antes.
  • Paso a paso. Ni Bill Gates ni Henry Ford se hicieron ricos de la noche a la mañana. Una empresa necesita un montón de pasos antes de conseguir siquiera beneficios. Revisad vuestro plan de negocio y aseguraros que los pasos que vais dando son firmes. No corráis más de lo debido.
  • Reírse. Imprescindible en un mundo gris.
  • Mantén un diario. No soy muy amante de los diarios, aunque este blog intenta resumir algunos aspectos de lo que voy haciendo. De todas formas, creo que este punto es superfluo.
  • Meditar. Ya lo he explicado anteriormente, cuando sugería yoga o zen.
  • Aceptar que no podemos controlar a los demás. Cuanto empezamos, solemos trabajar únicamente los socios fundadores. Hasta allí todo controlado. Pero llegado un momento, hay que empezar a contratar empleados. Allí es cuando hay que aprender a delegar. Sino, estaremos en constante estrés, queriendo controlar lo que hacen los trabajadores y acabarán agobiados de tener un jefe control freak.
  • Aceptar los cambios y las imperfecciones. A la mayoría de la gente les angustia el cambio, quieren tener todo seguro y estable. Sin embargo, en el mundo que vivimos, cada día hay algo nuevo. Si queremos sentirnos bien con lo que nos rodea, tenemos que aceptar el cambio como parte de este mundo.
  • Disfrutar de la vida como un caos, como un cambio constante. Se repite un poco con el punto anterior, pero vale la pena repetirlo.

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