Archive for marzo, 2008

Marketing viral

Como todos vosotros sabéis, en una empresa de nueva creación nunca hay suficiente dinero para marketing. Conseguir clientes es siempre difícil y cuesta mucho esfuerzo personal. Básicamente, si no podemos pagar a una gran agencia, es nuestro tiempo. Nuestros clientes potenciales vendrán limitados por el tiempo que podamos dedicarnos a buscarlos. Cuando conseguimos que el boca-oreja empiece a funcionar, estamos logrando que nuestros propios clientes, proveedores o colaboradores hagan de comerciales nuestros, aunque gratis o a cambio de una comisión. Sin embargo, este proceso sigue siendo limitado.

Si queremos que más y más clientes nos conozcan, hemos de dar el salto a la red. Ya he hablado de las estrategias en la red, algunos conceptos de Internet y de la cola larga. Hoy me adentraré en un concepto nuevo: el marketing viral. Según la Wikipedia:

técnicas de marketing que intentan explotar redes sociales preexistentes para producir incrementos exponciales en ‘conocimiento de marca’, mediante procesos de autorreplicación viral análogos a la expansión de un virus informático”

Es decir, el objetivo del marketing viral es que nuestros potenciales clientes sean nuestros propios comerciales, magnificado gracias al uso de Internet. Webtaller tiene una interesante lista que paso a comentar:

  • Ofrezca un producto o servicio de valor para sus prospectos. Hay que poner una “zanahoria”, algo que atraiga a nuestros potenciales clientes y que quieran hablar de ello en Internet. Por supuesto, ha de ser gratis, para que todos lo puedan probar y comentar. Así generamos una buena imagen y facilitamos que nos quieran contratar.

  • Facilite un medio de difusión muy sencillo. Si hay que utilizar correo postal, olvidémosnos de tener ningún tipo de éxito. Buenas alternativas son: correo electrónico, un sitio web, un programa…

  • Su servicio debe ser rápidamente escalable. Si tenemos éxito, y este es nuestro objetivo, nuestro producto o servicio gratuito empezará a ser muy solicitado y utilizado. Si no podemos atender la demanda, la publicidad negativa se encargará de echar por tierra todos nuestros esfuerzos.

  • Explote la motivación y los comportamientos humanos. Hay que llegar a los sentimientos de las personas para que éstas reaccionen como nos interesa. La lógica y la razón no sirven en este caso. Si la gente se siente identificada con el mensaje, responderá y se encargará de transmitirla a su alrededor.

  • Utilice redes existentes de comunicación. Es evidente que no tiene sentido crear una nueva red social. Tenemos un montón de foros de las más variadas temáticas, blogs, Facebook, LinkedIn, Neurona, Meneame, etc. Estas redes son el factor multiplicativo, el que hace que pasemos de decenas a millares.

  • Tome ventaja de los recursos de los demás. En la red hay infinidad de recursos gratis (o casi). Hay que explotarlos al máximo para llegar al máximo número de personas.

¿Alguno de vosotros tiene experiencia en alguna campaña de marketing viral?

 

Éxito vs. Felicidad

Ha pasado la Semana Santa y nos volvemos a encontrar otra vez todos en el trabajo, con nuestras empresas, proyectos e ilusiones. Una pregunta que nos solemos hacer en estos días de descanso, en los que tan bien hemos estado alejados del trabajo es si vale la pena. Muchos pensamos que cuando la empresa sea un éxito y nos hayamos convertido en millonarios, dejaremos de trabajar.

No es una pregunta baladí y es algo que un emprendedor se tiene que plantear. ¿Qué quiere hacer con su vida? ¿Cuál es su objetivo? ¿Quiere ganar mucho dinero o sentirse realizado? Puede que la realización sea obtener mucho dinero, pero en demasiados casos, esto se consigue a costa de la felicidad.

En un libro que leí hace un tiempo, el autor comentaba que las empresas son el reflejo del emprendedor. Si un emprendedor cree que hay que luchar a brazo partido para sacarla adelante, entonces su empresa será una lucha diaria. Puede que se llegue así al éxito, pero seguro que es a costa de muchos disgustos y sin llegar a la felicidad anhelada.

En definitiva, ¿para qué queréis la empresa: para tener éxito social o para cumplir vuestras necesidades vitales? Pensadlo dos o más veces si lo que queréis es tener éxito a toda costa.

 

El código Armani

Como decía en mi último artículo, a veces es interesante aprender de otras personas para ver qué han hecho para llegar al éxito. Aquí me gustaría hacer una pequeña reflexión-comentario: tener éxito no implica ser feliz. Hay que tener mucho cuidado con lo que estamos dispuestos a sacrificar para tener éxito, no sea que también se lleve nuestra felicidad.

Hace un tiempo me encontré con una entrevista a Giorgio Armani en TimesOnline. En ella, el Sr. Armani desgrana las 21 reglas que, según él, hay que cumplir para tener estilo, autoestima y éxito. Por supuesto, están muy orientadas al mundo de la moda. Sin embargo, creo que algunas se pueden adaptar al mundo empresarial. Veamos las que a mí me parecen más interesantes.

  • Unos zapatos baratos no son baratos. El hecho de querer economizar al máximo en nuestra empresa, puede ser perjudicial. Es conveniente invertir adecuadamente en los aspectos necesarios. La empresa se sustentará en dichas inversiones en el futuro. Hay que saber gastar sabiamente en aquellos elementos básicos.

  • El equilibrio entre trabajo y vida personal es la clave de la felicidad. No creo que haya que añadir mucho más.

  • No siempre se puede conseguir lo que queremos. Detectar las metas que no podremos conseguir puede ayudarnos a concentrarnos en otros aspectos de la empresa que sí que podemos lograr. Así, tendremos éxito en aquello que realmente podemos conseguir.

  • Tienes más potencial del que crees. Es habitual en nuestra sociedad minusvalorarnos. Hay que darle la vuelta a la tortilla y creer en nosotros mismos. Al ser el dueño de una empresa, no hay jefes para subirnos la moral y hacernos ver que somos capaces de hacerlo. Dependemos enteramente de nuestra habilidad.

  • Hay que tener coraje para seguir tus convicciones. A muchos empresarios, cuando empezaron, no les faltaron agoreros que les aseguraban de su fracaso. Sin embargo, siguieron con su idea y les fue bien. Si estáis convencidos de algo, id a por ello, no dudéis de vosotros mismos.

¿Qué os ha parecido? ¿Añadiríais alguna más a este extracto de las 21 reglas?

 

Aprender de otros

Hoy me estaba haciendo una pregunta un tanto profunda: ¿por qué hago comentarios de otros artículos? Cuando leo en algún blog algo que me gusta, me lo apunto y lo comento más adelante. Procuro no hacer una vulgar copia, sino añadir mi punto de vista, darle valor añadido, como diría un empresario. Sin embargo, no es una creación mía al 100%, sino que parto de lo que otros han dicho.

Pensando en mi pregunta, creo haber llegado a una respuesta, al menos, una respuesta que a mí me satisface. No soy un empresario consolidado, sino un emprendedor novel (según las definiciones de emprendedor y empresario que di). No llevo toda una vida como tal, sino que antes era empleado por cuenta ajena. Esto quiere decir que no tengo la experiencia suficiente para hablar de todos los temas que afectan a un emprendedor.

Además, hay un problema añadido. Tenemos facultades de empresariales y económicas, masters en dirección y administración de empresas, escuelas de negocios y un sinfín de cursos más, pero no tenemos ninguna formación reglada para crear empresas. Para montar tu propio negocio, has de dejarte asesorar por expertos, aprender con la experiencia, ver lo que otros antes que nosotros han hecho…

Esta es la razón que encuentro a comentar artículos que me parezcan interesantes al respecto. Algunos representan etapas superadas por mí, en otros hablan de cosas que me han pasado, algunos espero que nunca me pasen y unos más, me afectan poco o nada.

Para acabar, una nota de atención. No todos los artículos son válidos para todo el mundo. Os recomiendo que os los leáis, eso está claro, pero cada uno de vosotros ha de sacar la conclusión que le parezca. Es evidente que todos haremos lo mismo en España para constituir una sociedad limitada, pero a partir de ahí, las formas de llevar una empresa son infinitas.

 

Diferencia entre autónomo y empresario individual

Este artículo está pensado sólo para el mercado español. No sé si en otros países funciona igual o no, lo desconozco.

Un problema que veo es que la gente confunde un término con el otro. El origen viene de la expresión coloquial: al empresario individual se le llama comúnmente autónomo. Sin embargo, son dos conceptos distintos.

  • Empresario individual. Forma jurídica de una empresa que, como su nombre indica, la gestiona una sola persona, con su propio NIF.
  • Autónomo. Régimen de la seguridad social al que se suele inscribir empresarios, sin importar la forma jurídica.

Ya sé que es una descripción muy resumida, pero es lo que quería recalcar. El concepto de empresario individual se refiere a la forma jurídica (es decir, ante hacienda), mientras que autónomo se refiere al régimen de la seguridad social. Por ejemplo, mi empresa es una SL pero yo cotizo en el régimen de autónomos. Esto, a veces, me supone dar explicaciones, pues la gente no entiende esta diferencia, al explicar que cotizo como autónomo.

Si alguno de vosotros tenéis más nociones que yo en este campo, os agradecería que hicieseis los comentarios que os parezcan oportunos.

 

Tomarse la vida con calma

Hoy vuelvo a hablar sobre la vida en general, que pasa por ser muy estresada en el caso de los emprendedores. Ya hablé anteriormente sobre sobrevivir al estrés y la meditación. Hace poco me encontré con otra lista, que tanto nos gustan, sobre 12 pasos para saber dejarse llevar. Aunque esta lista esté pensada para un público en general, yo haré mis comentarios desde el punto de vista de un emprendedor:

  • Aceptar que no se puede controlar todo. Creo que en este punto, lo más valioso es recordar que sólo nos podemos controlar a nosotros mismos. Todo lo que está fuera, podemos influenciar, pero no controlar. Si todos aceptásemos esto, intentaríamos ser felices por nosotros mismos.
  • Darse cuenta. Para poder cambiar algo, resolver un problema, tomar una decisión, hay que ser plenamente consciente de la situación. Intentar tomar una decisión sin conocer toda la información, suele ser desastroso.
  • Respirar. Está demostrado que nos relaja. Cuando tengamos mucho trabajo, llegamos tarde a una reunión, nos llevan la contraria…, no olvidemos respirar profundamente.
  • Ver las cosas con perspectiva. Cuando estamos en el día a día, no vemos más allá. Aquí aplica la famosa frase: “los árboles no nos dejan ver el bosque”. Los problemas, vistos a la distancia, no lo son tanto. En la empresa, es fundamental no desesperarse con menudencias.
  • Practicar. Nadie nace sabiendo ser emprendedor o empresario. Todos nos equivocamos y tenemos que aceptarlo. En el marketing en Internet dicen: equivócate rápido. Así se aprende antes.
  • Paso a paso. Ni Bill Gates ni Henry Ford se hicieron ricos de la noche a la mañana. Una empresa necesita un montón de pasos antes de conseguir siquiera beneficios. Revisad vuestro plan de negocio y aseguraros que los pasos que vais dando son firmes. No corráis más de lo debido.
  • Reírse. Imprescindible en un mundo gris.
  • Mantén un diario. No soy muy amante de los diarios, aunque este blog intenta resumir algunos aspectos de lo que voy haciendo. De todas formas, creo que este punto es superfluo.
  • Meditar. Ya lo he explicado anteriormente, cuando sugería yoga o zen.
  • Aceptar que no podemos controlar a los demás. Cuanto empezamos, solemos trabajar únicamente los socios fundadores. Hasta allí todo controlado. Pero llegado un momento, hay que empezar a contratar empleados. Allí es cuando hay que aprender a delegar. Sino, estaremos en constante estrés, queriendo controlar lo que hacen los trabajadores y acabarán agobiados de tener un jefe control freak.
  • Aceptar los cambios y las imperfecciones. A la mayoría de la gente les angustia el cambio, quieren tener todo seguro y estable. Sin embargo, en el mundo que vivimos, cada día hay algo nuevo. Si queremos sentirnos bien con lo que nos rodea, tenemos que aceptar el cambio como parte de este mundo.
  • Disfrutar de la vida como un caos, como un cambio constante. Se repite un poco con el punto anterior, pero vale la pena repetirlo.
 

Aprender a elaborar presupuestos

Para todos aquellos de vosotros, como yo, que tengáis una empresa (o penséis crearla) que ofrezca productos o servicios a otras empresas, sabéis que un paso que nunca falla es el presupuesto. Todavía no me he encontrado con ninguna empresa que me diga que contrata mis servicios sin saber cuanto le voy a cobrar por ello.

Es por eso que resulta vital saber elaborar un presupuesto, para que el cliente lo entienda y lo acepte. No creo que haya fórmulas mágicas para ello, sino que se aprende mediante prueba y error. Los primeros presupuestos son siempre los peores, por razones obvias. Al menos yo, antes no había tenido que preparar ninguno, así que me encontraba ante una hoja en blanco y no sabía que escribir. No fue hasta que enviamos unos cuantos, cuando nos empezamos a dar cuenta del camino que había que seguir en este aspecto.

Un error que cometimos y que quiero comentar para que nadie caiga en él, es ser opaco. Inicialmente, crees que es mejor no contarle mucho al cliente. Decirle que les cobramos X euros por todo el trabajo que nos pide, pero sin desglosarlo. Si esta cantidad parece muy elevada, el cliente simplemente lo desestimará. Por tanto, recomiendo que el presupuesto sea detallado, indicando de donde sale la cantidad total. A parte de generar confianza, nos estamos dando la oportunidad de que el cliente nos contrate una parte del presupuesto, pues ve el precio de los diferentes elementos.

Otra recomendación que recuerdo de mi época de estudiante es poner el precio al final. Primero explicaremos qué es lo que haremos, con detalles y gráficos si es preciso. Si el cliente lee esta parte, entenderá mejor el precio final. Claro que siempre puede ir directamente al apartado del precio.

¿Tenéis alguna sugerencia que añadir? ¿Cuál ha sido vuestra experiencia al respecto?