Cambiar de trabajo

Hace mucho tiempo que estoy pensando en hacer un artículo que sea la continuación de las diez razones para no ser empleado. Sigo pensando en qué otras diez razones podría poner. Sin embargo, mientras tanto, NetoRatón 2.0 tiene unas reflexiones sobre cuando hay que cambiar de trabajo. Es un artículo orientado a empleados por cuenta ajena. Sin embargo, yo añadiría que a la hora de cambiar de trabajo, se tendría que pensar en una empresa propia.

Aporto mis ideas a la lista anteriormente mencionada:

  • Ciclos de más de cuatro-cinco años en el mismo puesto dentro de la misma empresa son muy raros, salvo que uno sea accionista o máximo ejecutivo. Justamente lo que yo decía: sólo los accionistas duran más de cinco años en una empresa y no se sienten encasillados o minusvalorados por ello.

  • Subidas salariales mínimas (IPC o similar) durante más de dos años indican poca confianza. Cuando me dicen amigos o amigas que sólo les han subido el IPC, pienso lo poco que los valoran. Si tienes tu empresa, puede que no haya dinero para pagarte, pero si generas beneficios, te puedes subir el sueldo sin fijarte en el IPC.

  • Congelación” de bonus es un síntoma, también, muy negativo. En el caso de tener una empresa, los bonus son la repartición de dividendos. Es algo que nos ganamos directamente, no depende de otra gente.

  • Si nuestro jefe se va o se jubila, nos “fichan” alguien de fuera de la empresa en su lugar y no nos ofrecen nada distinto a lo que hacemos, pensemos que es momento de “levar anclas”. Simplemente, nosotros somos el jefe…

  • Si a nuestro jefe le ponen un “nuevo” jefe con perfil controlador indica que no se fían mucho de él y, consiguientemente tampoco, de nosotros. Idem de idem.

  • Si nos enteramos de algún proyecto importante en los “pasillos”, por un cliente, por un compañero, etc. sin que nadie nos haya informado directamente, pensemos en la “retirada”. Los proyectos los buscamos o gestionamos nosotros. En todo caso, si no conocemos todos los proyectos, es que la empresa es muy grande (o que somos malos gestores).

  • Si nuestro jefe se “reserva” temporalmente algún cliente, algún proyecto, etc. y nunca llega el momento de “cedérnoslo”… es que no hemos cumplido sus expectativas. Como decía, somos nosotros los jefes.

  • Cuando los “jefes” empiezan a evitarnos, a hablarnos sólo de trivialidades, a no convocarnos a reuniones,… es el momento de buscar una salida digna…e indemnizada. Seguimos siendo los jefes.

En resumidas cuentas, que cuando alguno de vosotros os encontréis en esta situación, pensad no sólo en cambiar de trabajo, sino también en fundar vuestra empresa. Ya veis como estos problemas no los tendréis.

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