Planes de contingencia

Leyendo uno de los blogs de Darren Rowse, me encontré con un artículo que hablaba sobre como prepararse para bloguear en las peores condiciones. En la vida empresarial, esto forma parte del día a día; como se suele decir, la realidad siempre supera a la ficción. Sin embargo, muy pocos de nosotros estamos preparados para enfrentarnos a situaciones desastrosas. De hecho, he de entonar un mea culpa en este aspecto, pues ni yo mismo he hecho todos mis deberes. De todas formas, en ello estoy.

Ya he hablado en alguna otra ocasión sobre los problemas a los que nos podemos encontrar. Voy a hacer una lista resumen de sólo algunos de estos problemas. Seguro que si pensáis durante 5 minutos, se os ocurren muchos más.

  • Uno de los socios se pone enfermo.
  • Un cliente no paga.
  • Un ordenador se estropea.
  • Un empleado abandona la compañía.
  • Hay un enfrentamiento entre los socios.
  • Hay un robo en las oficinas.
  • El producto sale a la venta con fallos que no han sido detectados.
  • Vienen más clientes de los que se pueden asimilar.
  • El alza del petróleo se lleva el beneficio.

Idealmente, habría que preparar un plan de contingencia para cada uno de los problemas. Sin embargo, dado que hay infinidad de estos problemas, no creo que sea práctico este enfoque. En todo caso, se pueden agrupar por similitud y crear planes para los diferentes grupos. Además, no todos estos riesgos son igual de probables (a muy pocos empresarios le vienen más clientes de los que puede atender). En consecuencia, lo más simple sería tener un plan para lo más habitual. Ante un imprevisto poco probable, estar preparado para elaborar un plan rápidamente.

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