I+D+i

Supongo que todos conocéis este acrónimo: Investigación + Desarrollo + innovación. Estamos todos hartos de oírlos en boca de todo el mundo, especialmente de los políticos españoles. Sin embargo, estos mismos políticos no entienden para nada lo que realmente significa, ya que muy pocos vienen del mundo de la empresa o de la universidad. Hay una frase de Miguel de Unamuno que resumen la mentalidad española dominante: “que inventen ellos”. Recuerdo un licenciado en ciencias físicas (no era político) que no entendía que en una universidad de Barcelona quisiera construir un sincrotón. Todo esto está muy bien resumido en blog de Zentrica Inversiones, en un artículo titulado España es un pozo para la innovación.

Ante este panorama desolador, en España se hace prácticamente imposible realizar las dos primeras letras: I+D. Yo he tenido la suerte de poder trabajar en el pasado en empresas que sí que invertían en este concepto, pero son una minoría. El principal problema reside en la financiación: se requieren grandes cantidades de dinero, ya que hay que contratar personal altamente cualificado durante un período largo de tiempo, hasta que hay un producto listo en el mercado. Aún así, recordad que hay un tiempo máximo para sacar un producto al mercado.

Sin embargo, hay algo que sí que podemos hacer entre todos. Mejor dicho, hay algo que sí que debemos hacer los emprendedores, si queremos triunfar: innovar. La mayoría de los que me leéis tenéis o pensáis montar una PYME, sin presupuesto para el I+D. La única forma que tenemos de diferenciarnos de la competencia es mediante la innovación empresarial. No siempre se trata de crear un producto nuevo, sino de adaptar de una forma novedosa un producto o servicio existente y hacerlo mejor que la competencia.

Esta innovación no requiere apenas inversión, sino creatividad. Basta con mirar a nuestro alrededor, ver qué ofrecen nuestros competidores y pensar cómo podríamos nosotros ofrecer el mismo servicio o producto, pero de otra forma. Ante un mercado globalizado, es muy probable que encontremos los clientes que necesitan nuestro producto. Además, todos estamos acostumbrados a oír quejas y lamentos de clientes que han sido mal atendidos o que no encuentran lo que buscan. Eso es una fuente inagotable de innovación.

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