El mejor comercial: el empresario

Cuando creamos una empresa, tendemos a olvidarnos de la parte más importante de todo negocio: vender. Quizás lo digo un poco influenciado por mi carrera profesional: los ingenieros tendemos a centrarnos en el producto, al que consideramos como el mejor producto sobre el planeta, pero no contamos con que haya que venderlo. Incluso hay gente que espera que le llamen a la puerta para comprárselo.

La realidad es totalmente distinta. Hay que ir puerta a puerta a vender, sin dejarnos ninguna puerta. Volviendo a los estereotipos, también se suele pensar en contratar un comercial a comisión, para que vaya vendiendo. Los empresarios noveles, tienden a desdeñar el trabajo de comercial como un trabajo que no está a su medida.

Sin embargo, la experiencia dice que es mejor que el comercial sea el propio empresario. La razón es muy simple: es precisamente él o ella quien ha estado desde el principio en el desarrollo del servicio o del producto y es quien mejor saber explicarlo a un cliente. Un comercial externo será eso, un empleado que trabaja por cuenta ajena, sin el mismo interés que el propio empresario.

En el caso de mi empresa, lo tuvimos claro desde el principio. Yo me encargaba de la parte técnica y mi socio de la comercial. De esta manera, aunábamos nuestras fortalezas. Este tipo de uniones entre socios son las que recomiendo.

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