Archive for octubre, 2007

Crecer es un mal necesario

En el momento que constituimos nuestra empresa, solemos estar los emprendedores solos. No hay presupuesto para contratar a nadie y, a veces, ni siquiera para ponernos un sueldo digno a nosotros. En todo caso, contratamos a profesionales para que se encarguen de aquellos temas que no son los básicos de nuestro negocio: la contabilidad, la informática, el transporte, etc. El resto de la empresa, somos nosotros mismos.

Sin embargo, con el tiempo y si hacemos bien los deberes, el negocio irá creciendo: vendrán más clientes y habrá más trabajo. El problema es que se llegará a un límite personal, en el cual no podremos satisfacer la demanda, aunque trabajemos todos los días de la semana y no durmamos. Podemos morir de éxito. La raíz de esta situación es que vendemos un recurso escaso: nosotros mismos. Como explican en Presión Blogosférica, nos encontramos ante una crisis empresarial, posiblemente la primera.

Por muy doloroso que resulte, la única solución es ampliar la empresa, contratar empleados que lleven parte de nuestro trabajo. Todos sabemos que cuanto más grande es una empresa, menos manejable se vuelve. A partir de un número de empleados (una vez me dieron la cifra de 30), empezamos a perder el control efectivo. En otras palabras, nuestra creación deja de pertenecernos.

Pero recordad la otra alternativa: cerrar la empresa. ¿Qué opción preferís?

 

Crisis financiera actual

Como continuación de mi anterior artículo sobre las épocas de crisis, hoy voy a hablar de un tipo de crisis que nos afecta a casi todos: la crisis financiera actual. No soy un experto en finanzas; de hecho, mi formación es técnica y no tengo los conocimientos suficientes para hacer un análisis en profundidad. Sin embargo, en eStartup (una de mis fuentes de información), hicieron un artículo sobre la influencia de esta crisis financiera en los empresarios. Allí hacen referencia a otro artículo de la revista online Emprendedores, que hablaba si esta crisis afectará a la creación de empresas. El resumen en ambos casos es que sí, que los bancos van a ser más cautelosos a la hora de dejar dinero y algunas empresas se resentirán.

De todas formas, yo quería llegar más allá. Por un lado, como decía en épocas de crisis, lo que hay que hacer es estar preparado para estos momentos. No es algo fácil, especialmente cuando nuestro negocio puede depender de un capital suministrado por nuestro banco. Hay que ser imaginativos y buscar otras fuentes de financiación.

Por otro lado, hay que tener cuidado con nuestros clientes. A lo mejor nosotros no nos vemos afectados directamente, pero un cliente que nos debe mucho dinero, sí. Hace unas semanas, una amiga que trabaja en una caja de ahorros me alertaba contra las inmobiliarias. Me explicaba que empezaban a tener problemas de liquidez. El ejemplo que se me viene a la cabeza es el caso de Llanera, que presentó un concurso de acreedores voluntarios (antigua suspensión de pagos). Esta empresa llegó a patrocinar un equipo de baloncesto de la ACB hace poco tiempo.

En resumen, no quiero dar malas noticias ni ser agorero, sino que ahora hay que tener los ojos y oídos bien abiertos, de tal forma que podamos capear el temporal hasta que vengan años mejores.

 

Épocas de crisis

En toda empresa, llega un momento en el que aparecen problemas serios, épocas de crisis. Es totalmente iluso imaginarse que todo va a salir tal y como lo pensamos. Tarde o temprano, nos pasará alguna de estas cosas:

  • hay una pelea grave entre socios o un socio se va
  • un empleado clave nos abandona en el peor momento
  • la tesorería está en números rojos
  • un cliente no paga una factura importante
  • un cliente está insatisfecho y nos denuncia
  • nuestro producto se queda obsoleto
  • la competencia es más fuerte
  • los clientes dejan de venir
  • tenemos demasiados clientes y no podemos contentarlos a todos (morir de éxito)

Sin embargo, hay que saber que todas las crisis tienen solución. No hay que quedarse parado ante un problema, ni creerse que es el fin de la empresa. Es cierto que hay situaciones insostenibles, pero en la mayoría de situaciones, hay una vía que nos permite salir airosos. Como emprendedores, hemos de estar con la mente en modo resolutivo, es decir, buscando a toda costa la solución. El problema real es no tener esta mentalidad, no saber gestionar las crisis.

Cuando veamos que por nosotros mismos no podemos, tenemos que buscar ayuda externa. Lo peor que podemos hacer de dejar el problema de lado. Hay que resolverlo cuanto antes.

 

No escatimar dinero en profesionales

Cuando estamos creando nuestra empresa, habitualmente tenemos un presupuesto muy reducido. Pocos de nosotros tenemos millones de euros en el banco para invertir por todo lo alto ni somos lo suficientemente conocidos para realizar una OPV. Esto significa que cada euro que sale de nuestra tesorería, nos duele. Además, por mucho que hayamos hecho un plan financiero lo más realista posible, la realidad siempre supera las previsiones, pero por la parte de abajo.

Uno de los puntos en los que intentamos ahorrar al máximo es en los profesionales externos que contratamos. Yo mismo hice todo el proceso de constitución sólo, sin apoyo alguno. Seguramente me ahorré unos pocos cientos de euros. En ese momento tenía el tiempo para hacerlo, así que creo que hice lo correcto. Sin embargo, en otros aspectos es mucho mejor decantarse por contratar a un profesional. Ejemplos típicos son:

  • Imagen corporativa. El logotipo, las tarjetas de visita, el diseño de la papelería, etc. son nuestra carta de presentación ante un cliente. Por mucho que creamos que nosotros tenemos una idea genial, un experto sabrá aconsejarnos.

  • Página web. Todos tenemos un amigo que nos hará la página web por un precio muy asequible o, incluso, gratis. Sin embargo, como se trata de un favor, sólo nos dedicará su tiempo libre, lo que hará que el diseño no se acabe nunca y a una calidad mejorable. Un buen diseñador web nos creará un escaparate virtual, que será nuestra imagen en Internet. Os recomiendo que echéis un vistazo a mi artículo sobre la importancia de la página web.

  • Contabilidad e impuestos. Manejar un programa de contabilidad e impuestos no es difícil, pero estar al día de las leyes que aplican ya requiere más tiempo y conocimientos. Desde el primer momento tuve bien claro que esta parte la dejaría en manos de profesionales.

En resumen, no tengáis miedo de gastar dinero en profesionales que os resuelvan aquello que no es el núcleo de vuestra empresa. Centraos en vuestro negocio. Eso sí, aseguraros de obtener el mejor precio sin renunciar a una buena calidad.

 

El empresario ecológico

El tema de hoy diverge sustancialmente del ámbito empresarial. He creído oportuno sumarme hoy 15 de octubre de 2007 en el Blog Action Day a los miles o millones de bloggers que hoy hablarán de un tema muy concreto: el medio ambiente. No me considero un ecologista militante, pero sí que intento dejara una huella lo menos marcada posible en el planeta.

En el ámbito de la empresa, puede parecer que este es un tema tangencial o que ser ecológico es sinónimo de falta de competitividad. No estoy en absoluto de acuerdo. Hay un montón de cosas que todos vosotros podéis hacer en vuestra empresa y que, mayoritariamente, os supondrá un ahorro económico:

  • Imprimir lo imprescindible. No sólo salvaréis algún árbol de la tala, sino que ahorraréis coste en papel, electricidad, tinta, etc.

  • Luces de bajo consumo. Las bombillas de incandescencia son un invento centenario, totalmente superado por otro tipo de bombillas que dan la misma luz con un consumo muy inferior.

  • Apagar la luz. Muchas oficinas dejan las luces encendidas durante la noche. Supongo que lo harán para que las mesas no se queden a oscuras.

  • Apagar el ordenador. Podéis apagar al final del día el ordenador. No tiene ningún sentido tenerlo toda la noche consumiendo si no está haciendo nada.

  • Comprar vehículos menos contaminantes. Si necesitas un vehículo de empresa, decántate por uno que emita menos humos y consuma menos combustible.

  • Reciclaje. El papel, el cartón, la cartulina y similares se pueden reciclar. Habilita una caja (de cartón) para recoger estos desechos tan habituales y llévalos periódicamente al contenedor más cercano. El cristal y, en cierta medida, el plástico también se pueden reciclar.

  • Residuos tóxicos. Hay que tener mucho cuidado con aparatos que utilicen sustancias químicas peligrosas, como tóner, tinta, baterías, etc. Buscad donde las podéis dejar una vez os han hecho su uso.

  • Diseño ecológico. Si el sector en el que os movéis implica productos químicos potencialmente peligrosos, pensad desde el primer paso como evitar que dañen el medio ambiente. Es mucho más barato hacer un diseño adecuado en el tablero de diseño que corregir a posteriori los problemas que se presenten.

  • Aire acondicionado y calefacción. Vístete acorde con el tiempo. Recordad al primer ministro japonés ir sin corbata en verano, para que el aire acondicionado se pueda mantener a 25ºC.

Esta lista se me ha ocurrido en 20 minutos. Estoy seguro que vosotros podéis encontrar más ejemplos adaptados a vuestras actividades. Recordad que sólo tenemos este planeta.


Meneame

 

Tiempo máximo para crear un producto

Cuando estaba en el proceso de creación de la empresa, en pleno proceso de creación de ideas, me dieron uno de esos consejos que te das cuenta que son importantes. Me dijeron que el tiempo máximo en el que debería crear mi producto era de unos nueve meses. Me sorprendió inicialmente bastante esta cifra, pero todo tiene su explicación.

Desde un punto de vista psicológico, es durante estos nueve meses iniciales en los que las personas afrontamos con más optimismo el desarrollo de dicho producto. Vemos que tenemos un trabajo que va a dar sus frutos y nos dedicamos a ello. Sin embargo, a partir del noveno mes, si no se tiene acabado el producto, empieza a cundir el desánimo. No es algo matemático, pero por lo que se ve, los estudios psicológicos así lo afirman. Recordad que somos seres humanos y no robots (aunque algunos jefes seguro que así lo preferirían).

Esta regla todavía no la he aplicado, pues no he creado un producto. Un servicio está listo desde el primer día, pues en el fondo, lo que hacemos es vender nuestro tiempo. Pero para todos aquellos que tengáis en mente crear un producto para vender, planificarlo para que en nueve meses esté en la calle.

Además de todo esto, este tiempo no está directamente ligado a la financiación, pero sí que tiene alguna relación. Si pensamos en el dinero que necesitaremos para crear el producto (sueldos, gastos fijos, gastos variables, etc.), en nueve meses pueden volatilizarse una gran cantidad de dinero. En otras palabras, la regla de los nueve meses también es útil para contener gastos.

 

Consejos para no perder el tiempo

Creo que a todos los empresarios nos pasa: nos da la sensación que no aprovechamos el tiempo lo suficiente, que tenemos una pila de trabajo que no se acaba nunca y que somos ineficientes. Yo mismo me siento a veces impotente o agobiado por la cantidad de trabajo que tengo que hacer. He de reconocer que es una asignatura pendiente. Existe un método de gestión de las actividades denominado a partir de un libro de David Allen: GTD (Getting Things Done). No me lo he leído, aunque lo tengo en mi lista mental.

En Desencadenado, Borja Prieto ha hablado en los últimos tiempos sobre este tema. Supongo que le está afectando personalmente. Os recomiendo la lectura de sus dos artículos:

No estoy al 100% de acuerdo con sus comentarios. Es evidente que no jugar, hacer una lista o poner límites son puntos básicos con los que supongo que todos estaremos de acuerdo. Sin embargo, hay otros consejos que son difíciles de seguir, al menos en mi caso:

  • Desconectarse. A mí me resulta completamente imposible, pues mi trabajo está íntimamente ligado a Internet. Salvo algunos momentos muy puntuales, no puedo hacerlo.
  • Apagar el móvil. Creo que es muy drástico. Otro tema es ponerlo en silencio en algunos momentos, cuando necesitamos concentración total. La persona que llama puede dejarte un mensaje en el buzón de voz y luego llamas. Esto se puede combinar con otro consejo: ser proactivo a la hora de llamar. Si hay que hacer varias llamadas, hacerlas todas juntas.

Si queréis otros artículos míos al respecto, podéis leer como mantener la concentración y como autogestionarse y automotivarse.

 

El mejor comercial: el empresario

Cuando creamos una empresa, tendemos a olvidarnos de la parte más importante de todo negocio: vender. Quizás lo digo un poco influenciado por mi carrera profesional: los ingenieros tendemos a centrarnos en el producto, al que consideramos como el mejor producto sobre el planeta, pero no contamos con que haya que venderlo. Incluso hay gente que espera que le llamen a la puerta para comprárselo.

La realidad es totalmente distinta. Hay que ir puerta a puerta a vender, sin dejarnos ninguna puerta. Volviendo a los estereotipos, también se suele pensar en contratar un comercial a comisión, para que vaya vendiendo. Los empresarios noveles, tienden a desdeñar el trabajo de comercial como un trabajo que no está a su medida.

Sin embargo, la experiencia dice que es mejor que el comercial sea el propio empresario. La razón es muy simple: es precisamente él o ella quien ha estado desde el principio en el desarrollo del servicio o del producto y es quien mejor saber explicarlo a un cliente. Un comercial externo será eso, un empleado que trabaja por cuenta ajena, sin el mismo interés que el propio empresario.

En el caso de mi empresa, lo tuvimos claro desde el principio. Yo me encargaba de la parte técnica y mi socio de la comercial. De esta manera, aunábamos nuestras fortalezas. Este tipo de uniones entre socios son las que recomiendo.

 

Aparecer en radio, televisión, prensa, Internet

Cuando acabas de crear una empresa, hay que darse a conocer. Tener un buen comercial es muy importante, pero no olvidemos que un comercial puede hacer un contacto cada vez: no conozco comerciales con cuatro brazos y dos cabezas para hablar con dos potenciales clientes a la vez.

La solución que nos queda es acudir a los medios de comunicación de masas. Recuerdo una vez un ejemplo que me pusieron. Cuando una gran corporación compra un cuadro de Picasso, Van Gogh o Dalí en una subasta, lo que está haciendo es marketing. El precio de estos cuadros seguro que es desorbitado, pero mucho menos caro que comprar anuncios en todas las televisiones del mundo en prime time. Como este tipo de transacciones aparecen en los telediarios, se puede decir que la campaña de marketing ha salido barata y ha tenido una audiencia muy elevada. Y no sólo eso, ese cuadro se revalorizará y podrá ser vendido de nuevo, recuperando la inversión.

A pequeña escala, los nuevos empresarios tienen que buscar la forma de aparecer en los medios de comunicación. O, mejor dicho, conseguir que los mencionen. Obviamente, estoy pensando en un precio bajo o nulo, ya que el presupuesto no llega para comprar espacios publicitarios. No soy un experto en notas de prensa, pero sí que sé que son una buena forma de llegar a un mercado amplio.

Inicialmente, quizás la mejor forma es acudir a los periódicos locales, que tienen tendencia a hablar sobre temas locales. Enviarles notas de prensa, mandar un artículo listo a los editores, conocerlos personalmente, etc. Sobre todo, hay que demostrar que nuestra empresa está asentada en la comunidad local, para que nos vean con buenos ojos. El siguiente paso ya consiste en hacerse notar en medios de mayor alcance: periódicos de tirada nacional, cadenas de radios, etc., pero partiendo de que el medio local ya está explotado.

Recuerdo como en mi última empresa, de vez en cuando aparecíamos en la prensa. Tengo recortes de prensa con mi foto o con una entrevista al director general. Incluso nos llegaron a hacer una entrevista en una televisión local, en la que yo mismo hablé. Días más tarde, amistades y conocidos me dijeron que me habían visto en la tele.