Producto o servicio

Durante el proceso de creación de ideas, intentamos no limitarnos a un tipo de idea, sino que queremos que salgan el máximo número posible, en plan brainstorming. Estas ideas pueden ser tanto de productos como servicios para ofrecer. Sin embargo, hay una gran diferencia entre ambos conceptos que es crucial en la creación de una empresa.

Si ofrecemos un servicio, en el fondo, lo que estamos vendiendo es nuestro tiempo. Con cada cliente nuevo, estaremos empezando nuevamente el proceso de creación. Es importante automatizarlo en la medida de lo posible, pero siempre habrá que añadir algo de trabajo personal. Esto último es especialmente importante si queremos dar un trato personalizado a nuestros clientes. Salvo cursos de formación inicial, desde el primer día podremos empezar a vender.

Un producto es todo lo contrario. Necesitamos una gran cantidad de esfuerzo inicial: especificación, diseño, desarrollo, producción, etc. Hasta que el primer producto no está disponible, pasa mucho tiempo. Esto quiere decir que la inversión inicial ha de ser muy elevada, ya que se va a tener que hacer frente a muchos gastos antes de empezar a ingresar. Sin embargo, una vez se tiene el producto listo, el esfuerzo extra para venderlos suele ser mucho menor. Además, la limitación de ventas viene principalmente de lo que se pueda fabricar. Una vez está en el mercado, no hay que invertir más en su creación, con lo que vender 1, 100 o 1000000 es prácticamente lo mismo. Se puede decir que se ha convertido en una “máquina de hacer churros”.

Pongo este cuadro a modo de resumen:

Servicio

Producto

Inversión

Baja

Alta

Time-to-market

Inmediato

Hasta que no se tiene acabado

Esfuerzo

Constante

Muy alto al principio; luego bajo

Beneficios

Bajos a medios

Medios a altos

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