Las vacaciones del empresario

Ahora que estamos en pleno período estival, llega el momento de plantearnos el dejar nuestra actividad habitual para descansar unos días. Este instante, que todos los empleados esperan todo el año, se puede tornar en pesadilla cuando se es empresario, especialmente cuando se está empezando la actividad.

El principal dilema al que nos encontramos es el siguiente. Necesitamos un merecido descanso, después de tanto trabajar. Queremos desconectar unos días, que nos permitan afrontar con energía la vuelta al trabajo y que nos permitan ver los problemas con cierta distancia. El hecho de estar en el día a día, muchas veces no nos deja ver claros los objetivos. Los árboles no nos dejan ver el bosque.

Pero, por otro lado, pensamos que si dejamos unos días la empresa, a la vuelta nos encontraremos con un montón de problemas irresolubles. Es más, creemos que los peores desastres pasaran en nuestra ausencia. Recuerdo de un director general, socio de esa empresa, que decía que se ponía muy nervioso al tener que irse de vacaciones y hasta pasados un par de días, no se relajaba.

La verdad es que no tengo una solución definitiva para este dilema, pero sí que creo que es necesario pasarse unos días de relax. Una posibilidad, la que me parece más plausible, es dejar a alguien encargado (otro socio, un empleado de confianza), que no se coja las vacaciones esos días y luego se hace a la inversa. En caso de absoluta necesidad, se puede llamar a la persona que está de vacaciones, pero sino, mejor dejarla tranquila.

Los que me conocéis, sabéis que me podréis encontrar al lado de la playa este mes de agosto.

¿Qué hacéis vosotros durante las vacaciones?

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