Saber rectificar o parar a tiempo

En la vida de un emprendedor, el peor momento como tal suele ser cuando ha de tomar la amarga decisión de hacer cambios drásticos en su empresa, desde reorientar la empresa, pasando por deshacerse de los socios, hasta finalizar las actividades. Deseo que esto no os pase a ninguno de vosotros o que si os pasa, sea por una razón positiva. Sin embargo, hay que estar preparado para esta eventualidad.

Hace un tiempo leí un artículo al respecto en Iniciador, titulado la necesidad de parar o rectificar. Allí se explica que el principal problema para darse cuenta de que hay que cambiar radica en que el empresario está totalmente convencido de su proyecto y transmite este convencimiento al resto del equipo. De esta manera, nadie se da cuenta de que se está yendo por el mal camino. La solución que proponen es instaurar sistemas de control y tener algún escéptico en el entorno.

Como se suele decir en el terreno militar, una retirada a tiempo puede convertirse en una victoria. Pongamos, por ejemplo, que hayamos invertido 30000€. Tras haber gastado 20000€, vemos que las cosas no marchan tal y como habíamos pensado. Tenemos dos opciones: o bien esperamos que antes de que se nos agoten los 10000€ restantes las cosas cambien, o bien cerramos la empresa y salvamos estos 10000€. No digo que haya que tomar una u otra decisión, pero que hay que tenerlas en cuenta ambas.

Para complementar el artículo antes mencionado, querría explicar el enfoque que yo le he dado. Hay que tener dos cálculos previamente hechos en el plan financiero: el número de clientes que necesitamos para cubrir gastos (o la facturación asociada) y cuánto tiempo podemos sobrevivir sin generar ingresos. Esto nos ayudará a ponernos unos plazos flexibles del tiempo que tenemos que esperar para tomar decisiones.

Si vemos que no hemos conseguido ningún cliente o un número insuficiente en el plazo que nos hemos propuesto, es evidente que el camino no es el correcto. Como en todos los aspectos de la vida, no hay una línea divisoria claramente marcada, sino que hay una zona gris. ¿Qué hacer si al cabo del tiempo estipulado, ya tenemos bastantes clientes, pero no los suficientes? Ya hay ingresos, con lo que los gastos quedan parcialmente cubiertos. Sin embargo, estoy seguro que en estos casos, el sentido común puede ayudarnos mucho. ¿Con el ritmo actual de nuevos clientes, conseguiremos tener beneficios antes de que se agoten las reservas?

¿Tenéis alguna propuesta más al respecto? Si habéis cerrado alguna empresa, ¿en qué os basasteis?

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