Archive for junio, 2007

Experiencias de otras empresas

Conozco de cerca dos empresas que han vivido su proceso de creación recientemente y hoy voy a explicar, a grandes rasgos, su proceso. Dado que no tengo permiso expreso para publicar sus nombres, omitiré todos los detalles que puedan dar pistas de las mismas. Sí que me gustaría decir que sus ejemplos son los que me han animado a crear la mía, ya que he visto como en ambos casos han conseguido llegar al punto de equilibrio y tener un futuro prometedor.

  • Forma jurídica. Una de ellas eligió ser Sociedad Anónima, mientras que la otra Sociedad Laboral. Esta última, tenía poderosos motivos para ello y creo que fue la mejor opción.

  • Producto. Ambas apostaron por un sector, el tecnológico, que ofrece muchas posibilidades si se elige bien el producto. Hay que tener en cuenta que el desarrollo de un producto, al contrario de un servicio, requiere un gran esfuerzo inicial, en el que no hay ingresos. Se estima que el período máximo de desarrollo debería ser en torno a los 8 meses. Eso sí, una vez acabado, se puede vender tantas veces como se pueda, con un esfuerzo marginal.

  • Capital inicial. La Sociedad Anónima es obvio: un mínimo de 60000€ en bienes y/o efectivo, desembolsado por los socios fundadores. Sin embargo, la otra empresa podía disponer del subsidio del desempleo de sus fundadores, con lo que no necesitaron apenas hacer aportaciones dinerarias personales. Es por eso que esta opción es muy recomendable para aquellos trabajadores que acaban de ser despedidos de una empresa.

  • Subvenciones. Otra vez, las dos empresas acudieron a los mismos estamentos, obteniendo de ellos cantidades razonables de dinero que les permitieron continuar. No olvidemos que una subvención no es la solución a todos los problemas financieros, pero sí una ayuda valiosa.

  • Capital externo. Al menos una de estas empresas ha conseguido atraer capital riesgo.

  • Expectativas iniciales. En ambos casos, hablando con los responsables, pude comprobar que no se cumplieron las expectativas iniciales. Tendemos a ser optimistas con lo que vamos a conseguir y el mercado suele ser muy lento.

Hace ya unos años que empezaron y todavía siguen en funcionamiento, que ya es todo un logro. Como decía, ambas tienen buenas proyecciones de futuro: han ampliado su base de clientes, se han mudado a oficinas más amplias, han aumentado plantilla, están creando nuevos productos, etc.

Con todo esto, ¿qué quiero decir? Pues quería poner un par de ejemplos de start-ups que, a pesar de todos los problemas con los que se hayan podido encontrar, han salido adelante. Así que, si os estáis planteando crear vuestra empresa y tenéis dudas, pensad en estos dos ejemplos.

 

Fuentes de financiación: subvenciones

Hasta ahora, hemos recurrido a nuestros recursos propios y a nuestro entorno para conseguir dinero para nuestra empresa. Sin embargo, llegado un momento, es habitual que hayamos agotado todas las fuentes de financiación “amigables”. Si todavía necesitamos más dinero, es en este momento cuando hay que tomar la decisión de buscar fuera de nuestro entorno.

Una posible fuente de financiación son las instituciones públicas. Es habitual que deseen potenciar la creación de empresas, ya que supone crear riqueza para la comunidad (incremento del PIB) y ayudar al descenso del desempleo.

Os recomiendo hablar con todas las instituciones bajo cuya administración estéis: ayuntamientos, gobiernos regionales, gobiernos centrales, etc. Para ello hay que tener un plan de empresa muy bien elaborado y estar dispuesto a pasar mucho tiempo entre los políticos. También hay que recalcar que hasta en este aspecto hay modas, pues hay sectores más privilegiados que otros. Por ejemplo, actualmente la biotecnología está en boga, mientras que los proyectos de Internet están en cuarentena.

Nunca presupuestéis en vuestro plan financiero las subvenciones que esperáis recibir. En el caso de recibirlas, siempre llegan tarde y mal. No hay que olvidar que la administración paga con varios meses de retraso. En otras palabras, pensad que es un ingreso extra inesperado y siempre bien recibido. Bueno, también he oído comentar que el esfuerzo no siempre vale la pena, aunque esto lo tendréis que evaluar vosotros.

En cuanto a Cataluña, que es el entorno que mejor conozco, podéis acudir a estos estamentos:

  • CIDEM. El Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial es un organismo del Departamento de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat de Cataluña. Su misión es impulsar el tejido empresarial catalán y potenciar su competitividad ante los retos que deba afrontar.

  • CDTI. El Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial es una Entidad Pública Empresarial, dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, que promueve la innovación y el desarrollo tecnológico de las empresas españolas.

Conozco dos empresas que han conseguido financiación de ambas instituciones, así que os animo a investigar y, si creéis que vais a tener éxito, probad suerte.

¿Qué más organismos conocéis que ofrezcan subvenciones públicas para financiar empresas?

 

Premios para emprendedores

Me gustaría hacer una lista de los premios para emprendedores que existen. Evidentemente, sería infinita, pues hay muchos y sólo conozco unos pocos. Por esto, os pediría que en los comentarios dejaseis otros premios que sepáis, especialmente los que me leéis desde el continente americano.

Quiero destacar un par de detalles. Como podéis comprobar, no he puesto este artículo dentro de la serie sobre fuentes de financiación. Creo que es un error esperar un premio para continuar con la empresa; si así lo consideráis, replantearos seriamente la continuidad. También quiero destacar que hay que leerse bien la letra pequeña del concurso, pues a lo mejor a cambio de participar, tenéis que entregar algún tipo de información confidencial o cumplir con unos requisitos que no os interesan. En el otro lado de la balanza, hay que recordar que el mero hecho de participar, puede suponer una publicidad gratuita para la empresa.

Los premios de los que he oído hablar son los siguientes:

  • Día del emprendedor. Ya he hablado de mi participación en el día del emprendedor en Barcelona 2007. No sé como funciona en otras comunidades, pero tras una búsqueda en Google, veo que cada vez se está dando más importancia a este evento. En Barcelona, se ofrecen nada menos que seis premios y una mención especial:

    • Premio al mejor Plan de Empresa
    • Premio a la Cooperación Empresarial
    • Premio a la Mujer Emprendedora
    • Premio a la Cooperación Universidad-Empresa
    • Premio “Emprendedor XXI” a la empresa con un mayor potencial de crecimiento
    • Premio Barcelona de Oficio Emprendedora “Empresa a Toda Vela”.
    • Mención especial a aquella de las empresas participantes en los premios que desarrolla una política de responsabilidad social corporativa especialmente relevante.
  • Concurso Escuela Banespyme Orange. Antes se llamaba Proyecto Neti. Dado que está patrocinado por Orange (antes Amena), está bastante orientado a empresas tecnológicas, especialmente del campo de la telefonía móvil. De todas formas, en las bases del concurso no mencionan tal limitación.

  • La Nit de les Telecomunicacions. Se ofrecen los premios Salvà i Campillo, en conmemoración al precursor de la telegrafía y referente de los ingenieros de telecomunicaciones. Hay cinco categorías:

    • Premio al ingeniero del año
    • Premio telecom Europa
    • Premio telecom España
    • Premio de honor
    • Premio emprendedora
  • IGC. El Internet Global Congress, a parte de las conferencias, también tiene sus propios premios:

    • Premio IGC ciudad del conocimiento
    • Premios IGC a la innovación digital

¿Qué más premios conocéis? Seguro que hay un montón más por ahí.

 

El horario laboral

Tanto si tenemos como si no tenemos empleados, el tema del horario laboral se ha de tener en cuenta a la hora de organizarnos. Es habitual que los socios tengan jornadas maratonianas, trabajando más de 10 horas diarias y fines de semana. Sin embargo, no hay que dejar la vida personal de lado, aunque esto ya lo explicaré en un artículo futuro.

Si no tenemos empleados, la tendencia suele ser al caos. Como no hay un “jefe” que nos vigile (somos nosotros mismos), solemos hacer el horario que nos gusta. Hay personas que prefieren madrugar, trabajar intensamente y tener unas cuantas horas de ocio por la tarde. Otras, por el contrario, son más bien noctámbulas y prefieren trabajar hasta altas horas de la madrugada. Yo, personalmente, soy más bien clásico e intento seguir la misma jornada laboral que he hecho siempre: de 9:00 a 13:30 y de 15:00 a 20:00.

No creo que ninguna sea mejor que la otra, pero sí que es importante ser constante con nuestro horario. Es decir, fijarnos uno y ser estricto con él. Un detalle que no hay que olvidar son los clientes: tenemos que estar localizables, con lo que si dormimos hasta el mediodía, perderemos todas las llamadas de la mañana.

El problema se suele plantear cuando se contratan empleados, ya que estos suelen demandar un horario estricto. Muchos empresarios esperan que sus empleados hagan su mismo horario. Recuerdo una entrevista de trabajo a la que fui al acabar mis estudios en la que nos afirmaban que nuestro horario por contrato eran 8 horas al día, pero que se esperaba de nosotros más horas.

En este aspecto yo soy firme defensor de la flexibilidad y el trabajo a distancia. Un empleado que pueda organizarse el día suele trabajar más a gusto y ofrece más rendimiento que uno que “esté atado a la pata de la mesa”. Además, hay muchos trabajos que se pueden hacer desde casa, lo que le permitirá compaginar mejor su jornada laboral con sus obligaciones personales, especialmente si es mujer con hijos.

Muchos empresarios recelan de que los empleados que están en casa no trabajarán igual. Sin embargo, recientemente leí un estudio que demostraban que las personas con este tipo de flexibilidad acaban trabajando más horas. Además, recordemos que un empleado contento, rendirá más que uno descontento.

 

El riesgo de no tomar una decisión

La vida está llena de decisiones. Desde ya bien pequeños, estamos decidiendo lo que queremos: la ropa, la comida, los amigos, los estudios, la pareja… Normalmente no somos conscientes de que estamos eligiendo. Sin embargo, a medida que crecemos nos tomamos más en serio las elecciones y nos va costando más elegir. Empiezan a surgir las dudas y, según nuestra personalidad, puede que incluso dejemos de tomar decisiones importantes.

Cuando estaba acabando el bachillerato, recuerdo que nos vinieron a ver algunos padres de compañeros, para explicarnos las diferentes opciones a la hora de elegir carrera universitaria. Uno de ellos trabajaba en la banca y nos decía que cuando contrataban a un economista era para que tomase decisiones, que era mucho peor no tomarla. Si la decisión era equivocada, luego se podía arreglar, pero si no se había hecho nada, la situación era peor.

A este respecto, os recomiendo los siguientes artículos.

  • ProBlogger. En un artículo muy enfocado a blogger, Scott comenta el lastre que puede suponer en el futuro no haber tomado una decisión a tiempo. La gente que decidió apuntarse a ciertos movimientos como Digg, cuando eran incipientes, tomaron grandes riesgos, pero los beneficios que podían reportar eran todavía mayores.

  • Iniciador (primera parte y segunda parte). Carlos Mantero ofrece una metodología para tomar decisiones en base a valores económicos. De todas formas, no lo he acabado de entender y necesitaré leérmelo con más calma. Si alguien entiende exactamente como funciona, le agradecería que lo explicase.

Por tanto, cuando tengáis que tomar una decisión, tanto en vuestra vida habitual como empresarial, tomadla, no la retraséis. Ya sé muchas veces cuesta, que tenemos miedo a equivocarnos, que no sabes a ciencia cierta que camino elegir, pero hay que tomar una decisión. Además, cuanto más lo dejemos pasar, más costoso será luego.

 

Ser un buen jefe

Hace unos días leí un artículo que me llamó bastante la atención. Cada día leo muchos artículos de diferentes blogs, pero pocos logran atraerme. Pero este lo hizo, ya que en alguna vez me he sentido identificado. El artículo en cuestión se titula Los diez comportamientos de los jefes que más irritan a los trabajadores. En él hablan de un estudio realizado por el Centro de Estudios Financieros (CEF) y ofrecen un ranking sobre los peores comportamientos.

Destaca en primer lugar “No comunica con claridad los objetivos (46%)”. La reflexión es más que obvia: ¿cómo queremos conseguir llevar nuestra empresa a buen puerto si nuestros empleados no nos han entendido? Creo que este punto es de máxima gravedad, ya que en casi la mitad de los casos, se da. Otro que me parece interesante es “No lidera, sino que manda (32%)”. Muchos jefes se creen que están en el ejército y funcionan mediante la máxima de “ordeno y mando”.

Casi todos los que ahora nos hemos puesto la gorra de empresario, hemos tenido en un pasado no muy lejano la gorra de empleado y hemos sufrido la incompetencia de malos jefes. De hecho, yo creo que esta puede ser una buena fuente de ideas: ver lo mal que se hacen las cosas en una empresa que genera beneficios y crear una empresa en la que haremos las cosas mejor. También hemos tenido buenos jefes, de los que se ha de aprender.

Lo que quiero decir es que hemos de pensar en nuestra etapa como empleado y recordar todo aquello que no nos gustaba de nuestros jefes. Huelga decir que nos hemos de comprometer con nosotros mismos a no repetir los mismos errores, sino a ser buenos jefes. No olvidemos que en una empresa recién creada, todos han de tirar del carro en el mismo sentido y con entusiasmo. En cambio, tenemos que imitar todo lo bueno de los jefes que nos marcaron positivamente.

 

¿Cuándo empezar tu propia empresa?

Por alguna razón, la respuesta a esta pregunta que la mayoría de la gente da es alguna de estas (o una combinación de):

  • cuando hayas cumplido cierta edad
  • cuando hayas hecho un MBA
  • cuando tengas mucha experiencia en tu sector
  • cuando tengas un cliente

Podríamos decir que son las respuestas que tenemos al pensar estrictamente con la razón. O también pueden ser excusas que nos damos a nosotros mismos para no querer empezarla. Sin embargo, en un artículo de techtar.com, explican la edad a la que empezaron diferentes empresarios de la era de la informática. Como se puede ver, la mayoría de historias de éxitos comienzan antes de los 30 años. Hace poco que empecé a colaborar con otro empresario, que debe tener unos 25 años (o puede que un poco menos) y que me hizo el comentario de que si no lo probaba ahora, no lo haría nunca.

Ante el tópico anterior, yo creo que lo mejor es empezar una empresa cuanto antes, no esperar que pase el tiempo para adquirir esa experiencia, ese máster o ese cliente que creemos que nos dará la felicidad. Las razones que se me ocurren son las siguientes:

  • Riesgo. Con la edad, solemos a tener más aversión al riesgo. La gente joven es más proclive a atreverse a emprender aventuras nuevas y, porque no decirlo, a cierta locura.
  • Espíritu de sacrificio. Es evidente que al hacernos mayores, vamos reduciendo nuestra capacidad de sacrificio. En otras palabras, nos hacemos más comodones.
  • Cargas familiares. Emprender cuando no se tienen cargas familiares es siempre más fácil. ¿Cuántas personas de 40 años se preguntan qué harán para mantener a su familia si su empresa fracasa? Con 25 años eso no suele ser un problema.
  • Mente abierta. Muchos másters y post-grados nos tienden a moldear la forma de pensar. Sin embargo, muchas veces, para ser un emprendedor de éxito, tenemos que salirnos de las sendas marcadas por otros antes que nosotros. Lo mismo pasa con la experiencia, que nos acaba ciñendo a lo que ya conocemos.

Con esto no quiero desanimar a los mayores de 30 años a empezar su vida empresarial (yo mismo soy mayor de 30 años), sino a alentar a los menores de 30 años que tiene dudas. Pensad que estáis en el mejor momento para empezar.

 

El cambio permanente

Una de las aptitudes de un emprendedor es que ha de amar el cambio, ha de desearlo. En la empresa todo se mueve permanentemente y en direcciones que no se habían planificado. Pero no sólo esto, sino que el entorno se mueve también y hay que mantener el ritmo.

Para explicar visualmente esta situación, me gusta utilizar una historia, que si no me equivoco, está extraída de Alicia en el País de las Maravillas. En un pasaje de una de las adaptaciones cinematográficas del libro, Alicia empieza a comprobar como todo el paisaje a su alrededor se empieza a mover hacia adelante. Es decir, que al quedarse quieta, Alicia en realidad viaja hacia atrás. Entonces se pone a correr hasta que iguala la velocidad de movimiento del paisaje. En este momento, aparentemente, está quieta, aunque no deja de correr. (Si alguien conoce algún enlace con un vídeo explicativo, lo agradecería).

La situación de un empresario del siglo XXI es la misma que la de Alicia: ha de correr para mantenerse en el mismo sitio. Pero no sólo eso, si quiere despuntar, ha de correr un poco más que el resto del “paisaje”.

Todo esto lo explico ya que he conocido bastante gente, sobre todo de una generación superior a la mía, que no toleran el cambio, que les produce angustia y ansiedad. Hace 100 años, los cambios económicos, políticos, sociales… se producían con lentitud. Eran casi predecibles y se necesitaban generaciones para conseguirlos. Hoy en día, en vida de una sola persona se ven muchos cambios.

En resumen, si queréis triunfar como emprendedores, tenéis que estar perfectamente preparados para el cambio. Sobre todo, para el cambio que vendrá de lugares insospechados y saber adaptaros a ello.

 

Acudir a ferias

Uno de los principales problemas a los que nos encontramos cuando empezamos una empresa es conseguir clientes. La primera pregunta que nos tenemos que hacer es decidir a qué mercado nos tenemos que dirigir. Esto lo tenemos que haber respondido ya en el plan de empresa. Sin embargo, a menos que ya tengamos una cartera de clientes preparada, empezamos de cero.

Una fuente muy interesante de clientes son las ferias, en caso de que nuestros clientes vayan a ser otras empresas. En lugar de tener que ir puerta a puerta ofreciendo nuestros servicios o productos, tenemos en un único sitio a una gran cantidad de empresas y podemos acceder a ellos fácilmente. Por supuesto, hay que elegir cuidadosamente la feria que nos interesa, pues la entrada a las ferias suele ser caras.

Hay que aprender a moverse en estos eventos, pues no olvidemos que las empresas que allí tienen un stand, van a vender, no a comprar. Por tanto, suelen tener a sus comerciales desplegados, no sus directores de compras o de marketing, por ejemplo. Claro que esto depende del tamaño de la empresa. También suele haber una legión de azafatas, que tienen una misión muy clara. También hay que saber como superar estos filtros para llegar a la persona que nos interesa.

Hace relativamente poco, mi socio estuvo en una feria importante y pudo sacar unas cuantas decenas de contactos. A partir de aquí, hay que confeccionarse una lista de potenciales clientes. Para ello es imprescindible apuntarse, tras hacer el contacto, detalles de la empresa, ya que el prospecto o tarjeta de visita no suele ser suficiente. También hay que dejar pasar un tiempo entre el primer contacto y el segundo. No olvidemos que las ferias requieren mucho esfuerzo y tras las mismas, hay que procesar toda la información.

¿Qué experiencia habéis tenido con las ferias? ¿Qué recomendarías al respecto?

 

Fuentes de financiación: family, friends & fools

Una vez hemos reunido todo el capital que podemos aportar a partir de nuestros recursos propios, hay que empezar a buscar fuera de uno mismo. Además, es muy recomendable empezar desde lo más cercano a lo más lejano. Por tanto, el primer paso es buscar entre la gente más allegada a nosotros: nuestros familia y nuestros amigos. Si quisiéramos ser políticamente correctos, ahí nos quedaríamos y hablaríamos de family & friends. La tercera F se refiere a aquellas personas a las que hemos “engañado” para que nos dejen su dinero, de ahí que no siempre oigáis esta tercera F.

La primera vez que oí esta expresión (dos o tres F), me hizo bastante gracia, ya que no es una expresión muy seria para definir un concepto serio. Pero tiene mucho sentido. Si tenemos buenas relaciones con nuestra familia y amigos, es fácil conseguir que nos dejen un poco de su dinero para empezar nuestra empresa. Es recomendable no pedir este capital desde el primer momento, sino cuando ya tengamos la compañía mínimamente montada y hayamos agotado el capital inicial. De esta forma, verán que nos hemos puesto realmente en serio y que hay perspectivas de obtener beneficios.

Otro interés de esta fuente de financiación es que no nos van a pedir poder ni intereses, sino que se conformarán con tener una participación minoritaria en la empresa o que les devolvamos el dinero en cuanto podamos. De todas formas, hay que ser muy cuidadoso, pensando en lo que podría pasar si la empresa fracasa. Estamos empezando a jugar con pertenencias que no son nuestras. Muchas amistades y relaciones familiares se han roto por esta razón.

Una ventaja más es que podemos acudir a bastantes personas, entre los diferentes socios. Con ello, reducimos los riesgos, tanto nuestros como de nuestra familia o amigos, ya que con poca cantidad que pongan cada uno de ellos, podemos conseguir un montante razonable. Recuerdo que hace tiempo que el marido de una amiga mía me decía que tenía 50000€ para invertir y no sabía qué hacer con ellos.

Otra posibilidad, es que nos presten o regalen bienes inmovilizados; por ejemplo, un local, un ordenador, un vehículo… En España, en una SA, estos bienes incluso se pueden incluir como aportación al capital social. De esta forma, aunque alguien de nuestro círculo más cercano no disponga de líquido suficiente, pero sí de bienes que nos puedan ser útiles, nos podrá ayudar.