Archive for mayo, 2007

El riesgo de tener un único cliente

Recuerdo hace un tiempo que hablaba con un amigo y me explicaba que él sólo crearía una empresa si tuviese un cliente que le diese (o comprase) todo el trabajo. Quizás no me dijo esto exactamente, sino que la idea era salirse de su actual empresa y crear la suya propia, para venderles servicios o productos a su anterior empresa. Me viene a la cabeza otra posible respuesta que me dio: que sólo crearía la empresa, cuando ya tuviese un cliente seguro. También se me ocurre que veamos que en nuestra empresa hace falta un producto o servicio que podemos ofrecer nosotros. A priori, cualquiera de estos enfoques puede parecer el ideal, sin embargo, creo que pensar cualquiera de estas cosas a la hora de emprender, supone un riesgo muy importante de cara al futuro de la empresa.

En primer lugar, si se está pensando así, hay que preguntarse si en realidad se desea crear una empresa. No hay que engañarse, pensando que es una forma de ganar más dinero, sin esfuerzo, ya que en el fondo lo que se está pensando es seguir siendo un empleado por cuenta ajena, pero ganando más dinero al poder facturar directamente. ¿Por qué nuestra anterior empresa nos va a pagar más por un servicio que antes le costaba nuestro salario? Crear una empresa es mucho más que esto.

El segundo riesgo, quizás el más importante, es que tenemos una única fuente de ingresos. Lo explicaba en las 10 razones para no ser empleado. Me viene a la cabeza un fabricante de componentes de automóvil, que tenía como único cliente a SEAT. Por razones de costes, SEAT ha cambiado de proveedor, lo que significa que su proveedor tiene que cerrar y despedir a decenas de empleados. En fechas recientes ha salido en las noticias; algunos lo habréis visto. Pensad en lo que pasaría si vuestro único cliente decidiese prescindir de vuestros productos.

En tercer y último lugar, tenemos otro error típico: no empezar nunca. Si estamos esperando a que nuestra antigua empresa nos contrate, puede que nunca empecemos. Ya sabemos que a medida que aumenta el tamaño de la empresa, también lo hace la inercia de la misma y tomar ciertas decisiones llevan su tiempo, que se estira hacia el infinito.

En resumen, no penséis que si vuestra empresa es rentable con un único cliente, cuando lo consigáis podréis ver cumplidos vuestros sueños. En lo que respecta al número de clientes, la clave del éxito es tener diversificación, de tal forma que si uno falla, podemos seguir adelante.

 

Fuentes de financiación: reglas

Como continuación a la introducción a la serie de fuentes de financiación, quiero hablar sobre algunas reglas que hay que seguir o, visto desde otro punto de vista, las preguntas que nos tenemos que hacer a la hora de conseguir capital. Para ello voy a seguir un artículo publicado en Desencadenado.

La primera pregunta clave que nos tenemos que hacer es cuánto dinero necesitamos. Para ello, es fundamental haber elaborado el plan financiero. El resultado que nos interesa de este plan en este momento es la cuenta de tesorería para poder saber cuanto hay que poner inicialmente para no entrar nunca en números rojos. El siguiente paso es aceptar que nos hemos equivocado, pues tenemos a ser optimistas. En uno de los libros que recomendé, “El emprendedor visionario”, Marc Allen recomienda incrementar en un 15% esta cantidad inicial.

En segundo lugar nos encontramos con el tiempo. Salvo que tengamos suficiente líquido en nuestra libreta bancaria personal, pasará un periodo de tiempo antes de disponer del capital necesario. Por ejemplo, si nuestros ahorros están en bolsa o a largo plazo, existen penalizaciones por extraer el dinero prematuramente. Tampoco tenemos que olvidar que los inversores externos se tomarán su tiempo para evaluar nuestro proyecto. Como apunte final de este apartado, cabe destacar que normalmente el dinero lo necesitaremos antes de lo que creemos.

El tercer punto a tratar es la elección de la fuente o fuentes de financiación. En esta serie voy a explicar diferentes alternativas, pero cada una tiene sus ventajas e inconvenientes. Puede que incluso nos encontremos con incompatibilidades. Hay que ser muy cuidadoso con esta elección, pues nos vamos a pasar varios años con ellos, igual que en un matrimonio y todos sabemos lo dolorosas que son las separaciones. Como dicen en Desencadenado, podemos elegir entre dinero activo y pasivo, es decir, dinero que viene con un factor humano importante o dinero puro y duro. Habitualmente, cuando estamos empezando, queremos dinero activo, para que nos ayuden, nos presenten a contactos, nos consigan una cartera de clientes…

En último lugar, tenemos que plantearnos los compromisos que estamos dispuestos a asumir. Es decir, como vamos a repartir el poder entre los inversores externos y nosotros. Hay que ser un auténtico fonambulista de los negocios para llegar a un equilibrio estable, pero esto forma parte del juego. Hay que llegar siempre a un acuerdo win-win, es decir, un acuerdo en el que ambas partes ganen. Si no es así, mejor no continuar. En este punto, quería añadir el grave peligro que conlleva retirarse de las negociaciones ante un inversor poderoso. Corremos el riesgo que entremos en su “lista negra” y, por ende, en la de todos su contactos. Es mejor decir que no al principio, antes de empezar las negociaciones en serio.

 

La importancia de la atención al cliente

Hoy he leído un artículo en ALT1040, que me ha llamado poderosamente la atención. Eduardo Arcos explica los problemas que ha tenido con una cámara digital de Sony y como la garantía no se lo cubre, tras cuatro días de uso. La razón es que compró el artículo en un país y pretende hacer que se la reparen en otro. El problema con una gran empresa como Sony es la gran burocracia que acarrea, que al final parece que nos ningunea como personas.

La razón de que me haya atraído este artículo es un hecho que con demasiada frecuencia dejamos en el olvido: la atención al cliente. Es muy típico que nos centremos en la venta y una vez hayamos cobrado, nos olvidemos completamente del cliente. Sin embargo, esto es un craso error y razones no faltan.

  • Posibilidad de conseguir un cliente asiduo. Un cliente contento con nuestros servicios es mucho más fácil de convencer para que nos contrate nuevamente, que atraer a un nuevo cliente.

  • Publicidad mediante el boca-oreja. Si tenemos un cliente satisfecho, es muy probable que lo comente en sus círculos cercanos, haciendo una publicidad nuestra totalmente gratuita. Los expertos en marketing saben muy bien que ésta es la mejor promoción que se puede hacer.

  • Factor diferencial. Al comprar a una gran empresa, a la hora de hacer uso de la atención post-venta, nos encontraremos habitualmente con una teleoperadora. En cambio, si alguien nos compra a nuestra empresa, nuestro cliente tratará directamente con nosotros. Esto puede ser un argumento de venta, ya que estaremos más pendientes de nuestros clientes, un detalle muy valorado.

  • Creación de nuevos servicios o productos. Al tener un trato muy directo con el cliente, podremos escuchar sus necesidades y crearle productos o servicios a su medida. No olvidemos, que nuestra idea de negocio se ha de contrastar con la realidad y que la mejor forma de crear un producto exitoso es ofreciendo lo que nuestros clientes necesitan.

  • Evitar una demanda. Una empresa que empieza no puede permitirse el lujo de gastar su dinero en abogados, para atender a las demandas judiciales que nos puedan poner por incumplimiento de contrato.

¿Añadiríais alguna razón a las antes mencionadas?

 

Como crear una empresa de Internet

En algún artículo anterior mío, ya he hecho referencias al blog de Jesús Encinar. Hoy comentaré un artículo suyo, titulado Como empezar una Start-Up de Internet. En diferentes artículos míos he hablado sobre este tema, pero en ninguno me he dedicado a explicar en concreto la idiosincrasia de este tipo de empresas. Aquí los enlazaré, para que podáis ver mis comentarios al respecto.

Lo primero que explica es el orden en el que se deberían hacer las cosas:

  1. Encontrar la idea. Ciertamente, suele ser el primer paso: tenemos una idea que creemos que puede funcionar. Ya expliqué algunas formas de encontrar ideas (primera parte, segunda parte).

  2. Buscar el equipo. En el equipo promotor comentaba características que debían de tener los emprendedores. Destaco la importancia de equipos multidisciplinares.

  3. Encontrar la financiación. Como se puede ver, el dinero no cuenta como lo más importante. Ahora mismo estoy haciendo una serie sobre financiación.

  4. Lanzar la programación y operaciones. Hay que destacar otra vez la importancia de la página Web, algo obvio si a lo que nos dedicamos es a Internet.

A parte de este proceso descrito, Jesús explica lo que a su juicio son los errores habituales.

  • Empezar escribiendo el plan de negocio. A pesar de la importancia que pueda tener un buen plan de empresa, no es el primer paso a realizar. Antes hay que tener la idea y el equipo. Este error suele venir de los MBAs, en los que el plan de empresa lo es todo, es el eje central.

  • Crear la Web antes de conseguir la financiación. La lógica detrás de este error es que si no tenemos financiación, la Web será de poca calidad. Es mejor tener primero el dinero y luego contratar a un profesional para que nos haga la página Web.

  • Pensar que estás montando una Web. Al crear una empresa de Internet, puede parecer que la Web lo es todo. Sin embargo, no olvidemos que lo que creamos es una empresa, que existe también fuera de la red, con sus impuestos, su personal, sus inversiones, etc.

  • Empezar tú solo. Muchas veces estamos tentados de crear una empresa por nosotros mismos, no sea que no nos llevemos bien con nuestros socios. Pero tenemos que pensar que una sola persona dirigiendo significa una ingente cantidad de trabajo. Además, si no conseguimos atraer a nadie para que nos acompañe en este proyecto, un inversor externo no se fiará tanto.

  • Tener un equipo de clones. Este error me ha gustado especialmente, pues es algo muy típico que varios compañeros de trabajo creen una empresa. Sin embargo, vuelvo a recordar la importancia de tener diferentes perfiles en la empresa.