Fuentes de financiación: recursos propios

Por muy obvio que parezca, el primer sitio en el que tenemos que buscar dinero es en nuestro propio bolsillo (o, más bien, nuestras cuentas bancarias). Es muy típico oír de gente que dice que tiene una idea genial, pero que le falta dinero para empezar. No niego que haya casos que realmente no puedan invertir ni un céntimo, pero estoy seguro que la mayoría de vosotros podréis encontrar una cantidad aceptable de dinero propio para empezar el negocio.

Visto desde otro punto de vista: en el momento que os dais a vosotros mismos la respuesta de que no tenéis suficiente dinero, preguntaros si realmente es un hecho o una excusa que os ponéis. Es fundamental no engañarse a uno mismo. Si en el fondo estáis pensado algo como “no quiero invertir mi dinero por si algo va mal”, entonces ya no hace falta que deis el siguiente paso. Recordad esta regla de oro: si vosotros no estáis dispuestos a arriesgar vuestro dinero, un inversor externo tampoco lo estará. Tenéis que estar seguros de lo que hacéis.

Buscad allí donde podáis. Recuerdo que en un trabajo anterior, el director general me explicaba como un socio había tenido que vender alguna propiedad para hacer la inversión. Pensad, además, que muchos inversores sólo pondrán una parte, nunca el 100% del dinero que estipula el plan de negocio.

Otro detalle que no hay que olvidar es que pedir dinero externo requiere tiempo, ya que los inversores suelen tardar mucho en tomar las decisiones. Si necesitáis el dinero rápidamente, la única solución sois vosotros mismos.

Dejadme un apunte personal. A día de hoy, todo el capital que yo he aportado a mi empresa ha salido directamente de mis ahorros. No se lo he pedido a nadie. Esto significa que, en el peor de los casos, si la empresa fallase, no debería dinero a nadie, lo cual me da una tranquilidad añadida.

No voy a ser tan drástico como Jesús Encinar, que habla de vender incluso la casa o el coche, volver a la casa paterna, etc. Sin embargo, sí que quiero decir que si estáis convencidos de vuestro negocio, os apretéis el cinturón al máximo y penséis a medio plazo, cuando la empresa ya esté generando ingresos y podáis volver a vuestro nivel de vida anterior.

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