Dedicación exclusiva

Hace un tiempo me “tropecé” con un artículo muy interesante. Se encontraba en el blog de Jesús Encinar y se titulaba Montar una Empresa no es un Hobby. El tema de este artículo, como reza el título, viene a decir que no se puede crear una empresa en los ratos libres, sino que se requiere dedicación exclusiva al 100% (seguramente, algunos diréis 120%). En algunos momentos puede parecer un poco radical lo que Jesús explica:

“[…] ¿Tienes una hipoteca? Vende tu casa, comparte piso o vuelve con tus padres. ¿Demasiados gastos fijos? Que no se te caigan los anillos, baja tu nivel de vida al máximo. ¿Poco conocimiento del sector? Búscate un socio que sepa del negocio antes de empezar nada. ¿No tienes nada de dinero? Busca quien te lo preste para empezar.

Podemos enumerar varias razones por las cuales una empresa a tiempo parcial corre grandes riesgos:

  • Tiempo. Todos estamos acostumbrados a jornadas maratonianas en nuestros trabajos por cuenta ajena, en los que si te vas a tu hora, te miran con mala cara, especialmente el jefe. ¿Cómo podemos imaginar que tras salir del trabajo como empleado podremos ponernos la gorra de empresario? Los que estéis casados, no os sorprendáis si vuestra pareja no os comprende. ¿El fin de semana? Después de una semana agotadora, lo último en lo que pensamos es en seguir trabajando el fin de semana.

  • Inversores. Si estamos pensando en atraer a inversores externos, ¿cómo podemos esperar que nos dejen su dinero, si ni nosotros mismos estamos seguros de que nuestro negocio funcionará? Porque si estamos convencidos, ¿qué hacemos perdiendo el tiempo en otro trabajo?

  • Arrojo. Supongamos que hemos conseguido empezar el negocio y vemos que hay futuro. Sin embargo surge la duda: ¿cuándo dar el paso de dejar el trabajo como empleado? Recuerdo una anécdota de Isaac Asimov en la que él comentaba que trabajaba como profesor en una universidad, al tiempo que escribía libros. Llego un momento, que ganaba más con los libros que con su sueldo de profesor, pero le costó dejar su empleo como asalariado, pues pensaba que al menos era un dinero fijo. Finalmente dio el paso y pudo dedicarse más tiempo a escribir y a ganar todavía más dinero.

Conozco un caso que está pasando exactamente así. Un amigo mío lleva más de un año con su empresa, pero todavía mantiene su anterior puesto de trabajo. Él mismo me ha dicho una vez que se había planteado cerrar la empresa, pues el esfuerzo que le requería era excesivo. A día de hoy, todavía compagina sus dos trabajos.

De todas formas, siempre hay excepciones. Si se tienen socios que se puedan dedicar más y hay un reparto justo de acciones, tareas y beneficios, entonces seguramente se llegue a buen puerto. Cuando hablo de justo, me refiero a lo que los propios interesados consideran justo.

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