Proceso lento

De todos los aspectos que rodean la creación de una empresa, el que más dolores de cabeza me ha traído ha sido el tiempo que requiere la creación de una empresa. En concreto, me refiero a la lentitud. Ya mencioné en el artículo sobre las dificultades para crear una empresa los pasos para crearla. Pero no es sólo el tiempo que la burocracia impone, sino el tiempo que se tarda en empezar a funcionar.

Si todo sale según mis últimos planes (que se han ido cambiando cada mes), durante enero de 2007 tendremos la empresa constituida. Esto no quiere decir que se vaya a cumplir así, pero es la primera vez que lo escribo para fijarme definitivamente una fecha.

Como reza el dicho popular, las prisas no son buenas consejeras. Es muy habitual querer darse prisa a la hora de sacar a la luz pública una creación. Sin embargo, en el caso de las empresas, esto puede ser un error que se pague caro. No tener un plan de empresa mínimamente decente, en el que se vea que en el peor de los casos va a haber beneficios, es una causa muy común de fracaso. Conozco de cerca un negocio en el que estuve planeando entrar; tras hacer unos cuantos números, me di cuenta en seguida de lo difícil que sería conseguir beneficios. Justamente, por la noticias que me han llegado de una empresa en concreto de dicho sector, estaba en lo cierto.

Por tanto, quiero recalcar mucho la necesidad de hacer los pasos bien y no lanzarse a la aventura sin tener una hoja de ruta. No tengo estadísticas al respecto, pero estoy muy seguro de que la gran cantidad de empresas que fracasan en sus primeros años lo hacen por falta de planificación. Esta discusión la he tenido alguna vez con mi socio, en la que yo tenía prisa y él me decía que quería dar los pasos correctamente. Ni que decir tiene que ganaba él.

Sin embargo, todo esto que he explicado tiene un grave inconveniente: el coste de oportunidad. Es muy habitual que el primer empresario que entre en un nuevo mercado consiga dominarlo y que los demás que vengan a continuación tengan que luchar más por conseguir una situación desahogada. Otra situación típica es que hay oportunidades de negocio que vienen y se van. Por tanto, se ha de entrar en el mercado en el momento oportuno, ni antes ni después.

En definitiva, el momento de empezar un negocio y el tiempo que requiere son otros de los temas importantes que el emprendedor ha de valorar. Una mala elección en ambos, puede resultar fatal.

Dado que este es un tema bastante delicado, os animaría a que dejaseis vuestros comentarios al respecto, ya que a buen seguro que serán altamente enriquecedores.

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