Archive for octubre 27th, 2006

La llamada de teléfono

Como iba diciendo en mi primer artículo, corría la Semana Santa de este año (2006). No recuerdo exactamente qué día fue, pero sí que estaba de vacaciones en Menorca, con mi familia. Tampoco puedo asegurar si fui yo quien llamó o fue mi amigo. La cuestión es que me dijo que quería hablar conmigo con calma sobre una idea que le venía rondando desde hacía algún tiempo, pero que ya lo comentaríamos tras las vacaciones.

Pasaron las vacaciones y volví a Barcelona. Volví a hablar con él y me dijo que tenía una idea de negocio y que quería montar una empresa para desarrollarla… conmigo. La verdad es que me quedé muy sorprendido de este ofrecimiento. Hasta ese momento nunca se me había pasado por la cabeza crear una empresa. Es más, pensaba en todo lo contrario, en ser empleado durante el resto de mi vida; no me veía como empresario. Sin embargo, le dije que sí, porque no sabía como decirle que no…

Pero la idea no cayó en saco roto, sino todo lo contrario. Esa pequeña semilla que mi amigo me implantó en el cerebro, empezó a crecer por sí misma, casi sin necesidad de regarla. Recuerdo muy bien cuando se lo expliqué a mis padres: se quedaron de piedra, como si les estuviera contando una historia de terror. Aunque yo ya tenía claro que no había vuelta atrás y que acabaría fundando mi propia empresa en algún momento. Y a todo esto, yo no tenía ninguna formación ni ningún conocimiento de adónde iba; tan sólo tenía mucha ilusión.